Viernes, 19 de julio de 2019   |  Número 116
A mejor experiencia, mejor percepción del estado de salud y bienestar
Editorial

El sector de la sanidad es un entorno en el que los resultados no solo de salud sino sanitarios tienen una relevancia muy especial; tal es así que la consecución de los mejores en términos comparativos es fundamental. De hecho, en el informe RESA desde la última edición del 2018 venimos aportando indicadores comparativos con el proyecto internacional (EIQI) realizado en más de 400 hospitales públicos y privados de Alemania, Suiza y Austria, lo que permite compararse con los hospitales más destacados de estos territorios.

Los resultados sanitarios contemplan aspectos tan determinantes como pueden ser los indicadores de eficiencia, calidad y seguridad, accesibilidad, resolución asistencial y, por supuesto, los relacionados con la experiencia de paciente vivida y acumulada a lo largo de su contacto con el sistema.

Conocer la experiencia del paciente en las distintas fases del proceso asistencial constituye la mejor forma de medir la calidad de los sistemas sanitarios y reconocer al paciente como protagonista de toda actividad asistencial. Pero, además, trabajar en este ámbito para que el paciente tenga una mejor experiencia en su contacto con el sistema hace que su percepción sobre su estado de salud y bienestar también mejore.

En el informe del 2018 pudimos apreciar las sensaciones que el paciente manifestaba en los diferentes momentos por los que transitaba. En esta nueva edición valoramos cómo mejorar la percepción de su salud a través de su experiencia, lo que supone un salto cualitativo muy importante, ya que hemos pasado de las etapas de “relación con el sistema” a disponer de la visión íntegra del paciente en su proceso dentro de las patologías analizadas (Diabetes, Cáncer, Enfermedades Respiratorias y Procesos Traumatológicos) y la situación especial fisiológica del embarazo y parto. Asimismo, el estudio analiza qué tratamientos deben ofertarse en base a lo que espera el paciente o qué roles asume cada profesional sanitario para conocer el impacto que tiene en la evolución de una enfermedad o de un proceso determinado.

En cada una de las patologías y procesos seleccionados se ha analizado la vivencia del paciente en los diferentes momentos y circunstancias por las que atraviesa: pruebas complementarias, diagnóstico médico, hospitalización e incluso cómo se ha sentido cuando ha tenido complicaciones y se han determinado momentos clave, que son aquellos que, si se cumplen, impactan positivamente en su percepción y en la probabilidad de recomendación.

En oncología se identifica como “momento clave” el uso de un lenguaje sin tecnicismos en la fase de pruebas. En traumatología, la explicación del tratamiento y el porqué del mismo en el diagnóstico son otros momentos clave. Cuando se trata de enfermedades respiratorias, es fundamental saber dónde y cómo recoger los resultados cuando se hacen pruebas. Por su parte, los pacientes diabéticos valoran extraordinariamente que, cuando están hospitalizados, los profesionales que les atienden tengan toda la información sobre su enfermedad. Y, por último, en el proceso de embarazo, es fundamental que, cuando ha existido una complicación, se reciban consejos para evitar otras. El análisis muestra asimismo una relevante tasa de “probabilidad de volver” en las áreas estudiadas. En cuanto a los distintos roles, se ha analizado tanto la empatía como la profesionalidad que, globalmente, reciben una puntuación superior al 8 tanto en “expertise” como en “humanidad” de los diversos profesionales involucrados.

A mejor experiencia, mejor percepción del estado de salud y bienestar. Este aspecto nos lleva a poner en valor el trabajo vinculado a la experiencia de paciente en todos los ámbitos asistenciales y no por los que transita el paciente.

Además de entender los procesos desde la perspectiva del individuo, con una visión íntegra, podemos seguir trabajando en esa mejora de la percepción de salud acompañándolos cuando ya estén en su casa en un entorno de corresponsabilidad y dando servicios más allá del propio proceso. Aspectos como anticiparles qué hacer cuando ocurre un contratiempo o saber cómo gestionar una crisis en casa mejoran esa experiencia y, por lo tanto, la percepción sobre su estado de salud y bienestar.

El paciente en su vertiente asistencial y el ciudadano en general, junto a los profesionales sanitarios, han de ser los protagonistas en la protección y prevención de la salud y en los derroteros y estrategias que en el futuro se puedan plantear en beneficio de todos.

Pacientes, ciudadanos y profesionales conforman el corazón, la mente y el alma de todo sistema sanitario que se precie. La suma de todos aporta valor a la sanidad y, en este sentido, ciudadanos y profesionales conforman la clave de sol de una buena sintonía que todos debemos contribuir a diseñar y escribir.

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