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Jueves, 11 de octubre de 2012   |  Número 38
EDITORIAL
Acceso del paciente a la innovación

El sector privado en nuestro país está consiguiendo poco a poco romper tópicos y dejarse ver como un sector que aporta un gran valor añadido a la sociedad y a la sanidad del país. Sin ir más lejos, el sector privado es pionero en cuanto a la adopción de nuevas tecnologías en sus centros sanitarios. La sanidad privada trata de poner en valor la realidad de un sector que es capaz de desarrollar no solo toda la complejidad de la práctica clínica, sino que además impulsa el nuevo modelo económico por el que pugna España a través de sus procesos de investigación, desarrollo e innovación.  

El sector sanitario privado es un importante agente dinamizador y difusor de innovaciones en el entorno de la tecnología, contando con equipamiento médico avanzado y tecnología de alta complejidad que le permite llevar a cabo una medicina de excelencia, hasta tal punto que el sector sanitario privado es capaz de resolver prácticamente cualquier proceso que pueda demandar el paciente.

Históricamente, gran parte de las innovaciones tecnológicas en medicina, se han incorporado a través del sector sanitario privado, tales como TAC, resonancia magnética, cirugía robótica u oncología radioterápica, entre otras. El uso de equipamiento de alta tecnología permite a la sanidad privada llevar a cabo un uso más eficiente de sus recursos, tanto financieros como humanos, así como contar con una mayor capacidad para gestionar la presión de la demanda asistencial.

Concretamente, y a modo de ejemplo, el uso de equipos médicos de última generación permite:
• Ofrecer mejores diagnósticos, favorecer la detección temprana y la prevención de enfermedades. Por tanto, se reduce el número de tratamientos, que en ocasiones son muy costosos.
• Favorecer la implantación de procesos asistenciales más eficientes, como es el caso de los tratamientos mínimamente invasivos. Éstos reducen la estancia hospitalaria y las molestias de la intervención a los pacientes, disminuyendo el número de visitas a los centros asistenciales y, en consecuencia, los tiempos de espera de los pacientes.
• Monitorizar de forma remota a los pacientes y reducir la frecuencia de las visitas de éstos a los centros asistenciales, mejorando la calidad de vida de los pacientes.
• Realizar con éxito la agregación, análisis, almacenamiento y gestión de la información sanitaria de los pacientes.
• Desarrollar nuevos conceptos de globalidad, conectividad e interoperabilidad entre las organizaciones sanitarias.

Desde la perspectiva económica, el uso de este equipamiento contribuye a reducir los costes de los sistemas sanitarios a pesar de la importante inversión que supone su incorporación al sistema. De forma concreta, hay evidencias de que las tecnologías sanitarias:
• Disminuyen el tiempo de tratamiento de los pacientes, reduciendo los costes asistenciales y facilitando su reinserción al ámbito laboral, mejorando la productividad de la sociedad.
• Mejoran la monitorización de la enfermedad, reduciendo asimismo los costes asistenciales.
• Aumentan la supervivencia de los pacientes, incrementando la contribución de los mismos al crecimiento económico (el incremento de un 10% de la esperanza de vida es equivalente a un crecimiento del 0,35% del PIB).

La adquisición de equipos punteros y tecnología de última generación es un aspecto clave para el sector sanitario privado, dado que ha de competir con un sistema sanitario público universal y entre los propios operadores del sector privado. La adquisición en los últimos años de equipamiento dotado con los últimos avances tecnológicos, ha permitido a la sanidad privada, entre otros, reducir los tiempos de realización de exploraciones y mejorar extraordinariamente la calidad en imágenes diagnósticas.

Estos avances conseguidos permiten diagnosticar a más pacientes y tratarlos mejor y en un menor tiempo, lo que redunda tanto en mejores resultados clínicos como un menor coste por tratamiento. De esta forma, el sector hospitalario privado apuesta claramente por la inversión en equipos de alta tecnología. Prueba de ello, son los equipos médicos con los que cuenta, estando en posesión por ejemplo, del 45% de los PET ubicados en hospitales en nuestro país, del 38% de las resonancias magnéticas y del 21% de los TAC. En relación a los hospitales pertenecientes a IDIS, éstos han invertido aproximadamente 111 millones de euros en equipamiento en el periodo 2008-2010. El sector sanitario privado sigue invirtiendo en instalaciones dotadas con alta tecnología y en equipos médicos de última generación, como demuestran las últimas adquisiciones realizadas en los últimos meses por hospitales privados.

La situación de recortes presupuestarios en las comunidades autónomas, supone un desafío para al Sistema Nacional de Salud a la hora de mantener el nivel de desarrollo tecnológico demandado por los pacientes.

En este sentido, el sector sanitario privado tiene el reto de innovar con el fin de ofrecer a los pacientes una buena imagen de calidad y servicio, estando capacitado para alcanzar el mismo desarrollo en tecnologías innovadoras que la sanidad pública.

Los hospitales privados llevan a cabo actividad cada vez más compleja, y desarrollan técnicas y procedimientos novedosos y pioneros incluso en especialidades consideradas de extraordinaria complejidad como pueden ser la Oncología radioterápica, la Oncología  médica, Neurocirugía, Cirugía cardiaca o Cirugía cardiaca pediátrica entre otras.

La actividad de alta complejidad realizada por el sector hospitalario privado, pone de manifiesto la apuesta clara y decisiva que la sanidad privada ha hecho por los procesos complejos, siendo capaz de resolver hoy en día la gran mayoría de procesos asistenciales que se dan en nuestro país. La incorporación de equipamiento de vanguardia por parte del sector sanitario privado en los últimos años, le permite llevar a cabo técnicas y procedimientos de alta complejidad, convirtiéndose en pionero en la realización de las más avanzadas prácticas que ofrecen tanto la medicina, como la tecnología o la ciencia en su conjunto.

Los hospitales privados llevan a cabo un elevado número de técnicas y procedimientos de alta complejidad, tanto diagnósticos como terapéuticos, en este sentido, a nivel de diagnóstico destacan, entre otros, el Angio-TAC coronario, el Datascan o SPECT de perfusión cerebral, los neuronavegadores para neurocirugía o la colonoscopia virtual. A nivel terapéutico destacan, entre otros, la radioterapia de intensidad modulada (IMRT), la cirugía robótica Da Vinci, la cirugía por radiofrecuencia, el láser rojo para hiperplasia de próstata, la radioterapia intraoperatoria o la radioterapia de cicatrización por vacio.

Todas estas técnicas y procedimientos desarrollados en nuestro país por centros hospitalarios privados, ponen de manifiesto el compromiso de la sanidad privada tanto con sus profesionales, a los que dota de la última tecnología para la realización de medicina de excelencia, como con los pacientes, que son el eje central sobre el que giran todas las decisiones y actuaciones de la sanidad privada.

Pero además y teniendo en cuenta que sin duda, el paciente debe obtener los mejores resultados de salud posibles, ya que es el eje del Sistema, la investigación tanto clínica como básica de nuevos medicamentos es también pieza angular dentro de los procesos de I+D+i y constituye, per se, la unión entre la investigación y el servicio a los pacientes.

Parte de esta labor se desarrolla desde los centros sanitarios de titularidad privada. De hecho, 133 de estos centros han participado en nuestro país en un total de 547 ensayos clínicos entre el 3 de marzo de 2004 y el 30 de junio de 2011, siendo 843 el número global de participaciones en los citados ensayos por parte del sector sanitario privado. A pesar de que la investigación científica en España está seriamente amenazada por la crisis, si comparamos estos datos con los del año anterior se observa un incremento del 26% del número de ensayos y un aumento en el número de centros participantes,  ya que se han incorporado 11 nuevos hospitales.

Asimismo, es importante destacar que la distribución de dichos ensayos corresponde a aquellas áreas que suponen un reto más relevante, tanto desde el punto de vista científico como desde un enfoque social; y tienen como objeto disponer de  nuevos medicamentos que traten de solventar procesos y patologías aún no resueltos adecuadamente, como son las áreas de Oncología, Cardiovascular y Neurociencias, Antiinfecciosos, Respiratorio, Hematología, Reumatología, Endocrinología, Inmunología y Dolor y Anestesia. Las tres primeras áreas suponen casi el 50% de los ensayos, con 150, 69 y 51 ensayos clínicos respectivamente, según datos ofrecidos en la undécima publicación de BDMetrics  del Proyecto BEST de Investigación Clínica en Medicamentos, desarrollado por la Plataforma Tecnológica Española Medicamentos Innovadores de Farmaindustria.

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