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Viernes, 18 de febrero de 2011   |  Número 2

Juan Abarca Cidón es director general de HM Hospitales y secretario general del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS).

Apostemos por nuestro sistema de salud

Nuestro sistema de salud vive momentos muy difíciles. Es, sin duda alguna, uno de los bastiones de nuestro Estado de Bienestar, pero se encuentra permanentemente en entredicho, de forma que cuando no se habla de la implantación del copago, se habla de la supresión del modelo Muface o del recorte a los catálogos de medicamentos. Tenemos un sistema sanitario único en los países de nuestro entorno. De hecho, si miramos a nuestro alrededor, no hay sistemas sanitarios públicos que den una cobertura casi universal con la bandera del principio de equidad en el acceso y en las prestaciones para todos los ciudadanos. Pero, por mucho que algunos se empeñen, es insoslayable caer en la cuenta de que si tenemos ese sistema sanitario para todos es porque hay ocho millones de ciudadanos, el 21 por ciento de la población, que año tras año eligen ser usuarios de la provisión privada a través de un copago voluntario, descargando con ello el gasto público y, lo que es más importante, al sistema del consumo de recursos. Es decir, nuestro sistema sanitario está basado en la colaboración y la complementariedad del sistema público y el sistema privado.

Es verdad que el incremento del coste sanitario está poniendo en jaque al sistema tal y como lo conocemos, pero ante esta situación podemos mirar para otro lado y seguir en la autocomplacencia, diciendo que tenemos el mejor sistema sanitario posible cuando la realidad es que el sistema se agota, o podemos ponernos a trabajar codo con codo sin restricciones ni estigmas para tratar de llegar a sortear la situación e intentar crear las condiciones para que nuestro marco sanitario sea viable. La evolución del coste sanitario es imparable y, por tanto, no se va a solucionar recortando unos pocos miles de euros, sino que será necesario tomar medidas estructurales que afecten a la gestión, a la planificación de recursos, a la educación de la población y obviamente a la inversión, porque si queremos mantener esa cobertura universal para todos con el principio de equidad como denominador común, será necesario invertir bastante más de lo que hacemos actualmente. Y si realmente no se puede incrementar la inversión, entonces hay tratar de ver con responsabilidad qué sistema sanitario nos podemos permitir.

Lo más importante es el paciente y sin embargo vemos continuamente cómo se desperdician los recursos que aporta el sistema privado simplemente por eso, por ser de gestión privada. Creo sinceramente que hay que dejar a un lado la politización del sector. Que hay que sentarse y poner todo el sistema a disposición de los pacientes de la manera que sea más eficaz y que hay que hacer una planificación de los recursos acorde a las necesidades sanitarias que existan y no a las necesidades electorales.

Los que somos parte del sistema, la sociedad civil que lo conforma, lo sabemos perfectamente, con independencia de los intereses propios de cada uno. En nuestra mano está que los ciudadanos no pierdan el sistema sanitario que tienen y, con ello, el pilar más importante de nuestro Estado de Bienestar. De no hacerlo, la salud pasará de ser de las cuestiones que más importan a los ciudadanos y que actualmente dan por segura porque la tienen garantizada a ser, sin duda, la cuestión que mas les preocupe porque a lo mejor no se la pueden permitir.

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