Lunes, 22 de junio de 2020   |  Número 126
''Conocer las causas de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, clave para elegir tratamiento''
Más de 300.000 personas están afectadas en España por estas patologías crónicas
La detección en sangre del alelo HLA-DQA1*05 mejora los resultados del tratamiento.

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) es un conjunto de enfermedades inmunomediadas que afectan al aparato digestivo, desde la boca al ano, provocando procesos inflamatorios en alguna de sus partes de una forma crónica. Se estima que más de 300.000 personas en España están afectadas por la EII, siendo las más prevalentes la Enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. 

“Al ser enfermedades crónicas, que cursan con brotes, el tratamiento tiene como objetivo conseguir espaciar lo más posible en el tiempo la recurrencia de los brotes y disminuir la severidad de los mismos. Tienen una duración media de entre 2-4 semanas, lo que merma de manera muy importante la calidad de vida de los pacientes”, explica el Dr. Fernando Luca de Tena, especialista en aparato digestivo del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas.

En la actualidad, no se conocen exactamente las causas que originan este grupo de patologías, lo que dificulta la efectividad de los tratamientos utilizados hasta el momento. Se cree que puede deberse a un grupo de factores genéticos, ambientales y relacionados con el modo de vida, y a cambios en la microbiota intestinal.

En los últimos años se han desarrollado algunas pruebas que permiten identificar desencadenantes de la EII y predecir la respuesta del paciente ante determinadas terapias a medio y largo plazo.

- Biomarcador HLA-DQA1*05: la detección de este alelo (en sangre) mejoran los resultados de los tratamientos de los pacientes al ayudar a los médicos a seleccionar terapias combinadas y anti-TNF (fármacos contra el factor de necrosis tumoral).

- Predicción del fracaso del tratamiento anti-TNF: prueba en sangre que identifica  los factores clínicos y farmacocinéticos que predicen la falta de respuesta primaria en la semana 14 después de comenzar el tratamiento, la no remisión en la semana 54 y los eventos adversos que conducen a la retirada del fármaco.

“Uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos los especialistas es que los fármacos utilizados en los tratamientos no tienen la misma respuesta en todos los pacientes: cada caso es diferente. Esto unido a la falta de adherencia a los tratamientos y a unos hábitos de vida inadecuados, hace que los tratamientos puedan fracasar y que hasta en el 85% de los casos los pacientes con Enfermedad Inflamatoria Intestinal requieran al menos una hospitalización cada 5 años” añade el Dr. Luca de Tena.

Novedades en las terapias

Las terapias para el tratamiento de la EII han avanzado mucho en las últimas décadas. Existen cada vez más tratamientos anti- TFN y nuevas moléculas con mayor índice de efectividad y menores efectos secundarios para los pacientes. Entre los tratamientos más novedoso y con mejores resultados se encuentran:

- Ustekinumab: indicado para el tratamiento de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal activa, de moderada a grave, en pacientes adultos que hayan tenido una respuesta inadecuada, presenten pérdida de respuesta o sean intolerantes al tratamiento convencional o a antagonistas de TNFalfa o presenten contraindicaciones. El fármaco participa en la regulación de la inflamación y respuesta inmunitaria de los linfocitos T.

- Vedolizumab: es un fármaco utilizado como tratamiento de mantenimiento en pacientes con patología activa de moderada a grave. Puede ser administrado vía intravenosa o subcutánea. Tiene un perfil de seguridad y tolerabilidad favorable (mínimos efectos secundarios). Es un anticuerpo monoclonal que inhibe la integrina α4β7 selectiva intestinal.

“En los próximos años veremos muchos avances en el tratamiento de la EII, ya que cada vez se conoce más la etiología de estas enfermedades. Además, están produciéndose múltiples líneas de investigación, no solo en nuevas moléculas sino también en posibles agentes desencadenantes o participantes en el desarrollo de la enfermedad, como la microbiota intestinal. Todo esto unido, conseguirá mejorar de forma importante la calidad de vida de estos pacientes crónicos” finaliza el especialista de CMED.

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