Lunes, 20 de julio de 2020   |  Número 127
El 30% de los menores de cinco años presenta trastornos del sueño
En el caso del insomnio, el niño puede presentar episodios de vigilia de más de 60 minutos a lo largo de la noche
El insomnio en la infancia puede deberse a múltiples patologías.

El 30% de los niños menores de cinco años presentan trastornos del sueño, una alteración muy frecuente que en muchas ocasiones repercute en su aprendizaje, en su esfera emocional, así como en la calidad de vida tanto de él como de la familia, afirma la pediatra de Hospiten Roca Dra. Xiomara Martín.

Añade que, por ello es necesario realizar una evaluación individual de la calidad del sueño del niño en las consultas de control con el fin de determinar sus causas y definir un tratamiento adecuado, así como descartar otras patologías que pudiesen estar asociadas a dichos trastornos.

La especialista de Hospiten Dra. Xiomara Martín explica que el reloj biológico que marca el ritmo normal de sueño y vigilia en el humano no está sincronizado con el reloj periférico hasta los 6-8 meses de vida, por lo que no es posible hablar de insomnio infantil hasta después de esa edad.

Sin embargo, explica que, a partir de entonces, pueden aparecer trastornos que se manifiestan a través del insomnio, un retraso de la fase del sueño o el síndrome de piernas inquietas.

En el caso del insomnio, el niño puede presentar episodios de vigilia de más de 60 minutos a lo largo de la noche, mientras que en otras ocasiones se despierta más de 3 veces o no es capaz de dormirse solo tras estos episodios de vigilia.

En otras ocasiones, los trastornos se centran en un retraso en la fase del sueño, llegando a conciliar el sueño más tarde de lo habitual, sin que por ello se produzcan despertares nocturnos. Sin embargo, esta dinámica va asociada a que el niño se despierta más tarde, lo que genera conflictos en los menores escolarizados que deben levantarse temprano.

Xiomara Martín explica que otra de las manifestaciones es el síndrome de piernas inquietas, que se caracteriza por una sensación desagradable en las piernas al final del día que se alivia a través del movimiento, lo que genera en el niño la necesidad imperiosa de mover las piernas cuando está sentado o acostado e impide que pueda dormir.
Por otro lado, el insomnio en la infancia puede responder a otras patologías, como el reflujo gastroesofágico, las apneas de sueño, la celiaquía o los brotes de dermatitis atópica.

La pediatra Xiomara Martín destaca la importancia de consultar con un especialista para determinar las causas que producen las alteraciones del sueño a través de la información que puedan aportar los padres y un examen físico completo del niño.

Añade que, además, Hospiten Roca cuenta con herramientas sencillas para la correcta evaluación de los trastornos del sueño, como la agenda libre de sueño y las encuestas, que permiten clasificar el trastorno y determinar el tratamiento.

En este sentido, insiste en que la terapia aplicada es principalmente conductual e individualizada, partiendo de la información generada por la agenda de sueño y los cuestionarios acordes a cada edad.

De esta forma, se aboga por la corrección de hábitos de conducta, de alimentación o de sueño que puedan estar influyendo de forma negativa a la hora de dormir.

Añade que, en algunos casos, está indicado combinarla con el uso de fármacos, como la melatonina, conocida como la hormona que induce el sueño, aunque insiste en que nunca debe ser la primera línea de tratamiento. Dependiendo del tipo de trastorno del sueño que presente el niño, se puede administrar en diferentes momentos del día, aunque no debe prolongarse su administración más de cuatro semanas.

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