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Viernes, 21 de abril de 2017   |  Número 91
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EL PULSO
ESTE HECHO DETERIORA SU SALUD FÍSICA Y PSÍQUICA
El 45 por ciento de la población mundial sufre trastornos del sueño
Las personas con un sueño sin interrupciones experimentan tasas más bajas de hipertensión arterial, diabetes y obesidad

Redacción. Madrid
El sueño profundo es uno de los tres pilares de la buena salud junto con una dieta equilibrada y el ejercicio regular. Existen, aproximadamente, 100 trastornos del sueño. La mayoría de ellos son tratables por los especialistas en Medicina del Sueño y, sin embargo, menos de un tercio de los pacientes buscan ayuda profesional. Los problemas del sueño son, de hecho, una epidemia global que amenaza la salud y la calidad de vida de hasta un 45 por ciento de la población mundial.

Rafael Téllez, neurofisiólogo, psicólogo clínico y responsable de la Unidad del Sueño de la Clínica IMQ Virgen Blanca.

Las personas con un sueño profundo y sin interrupciones experimentan tasas más bajas de hipertensión arterial, diabetes, obesidad y otras enfermedades crónicas. Lamentablemente, solo un tercio de la población mundial disfruta de un sueño profundo. Las alteraciones en el descanso no distinguen edad, siendo, de hecho, los jóvenes los más afectados. Dormir en el mundo moderno se ha convertido en un desafío y es que las nuevas tecnologías inhiben la hormona del sueño.

Tal y como explica Rafael Téllez, neurofisiólogo, psicólogo clínico y responsable de la Unidad del Sueño de la Clínica IMQ Virgen Blanca, “los trastornos del ritmo circadiano cada vez están más relacionados con el desfase horario que sufren los jóvenes debido al uso de las pantallas tanto de móviles como de ordenadores y tablets. Está comprobado que la luz de color azul activa los circuitos cerebrales obstaculizando el sueño. Ya hay en marcha una iniciativa para disminuir la iluminación de este tipo de dispositivos en pro de la salud”.

Confirma, además, que “el sueño es determinante para la calidad de vida. Cuando éste es deficitario o de mala calidad, pueden presentarse múltiples y diversos síntomas: fatiga diurna, alteraciones del humor tales como irritabilidad, disforia, tensión, indefensión o incluso estado de ánimo deprimido. Además, los afectados pueden referir quejas somáticas gastrointestinales, respiratorias, cefaleas, mialgias o dolores no específicos”.

Los trastornos del sueño más comunes son el insomnio, la hipersomnolencia, las parasomnias (sonambulismo, terror nocturno, alimentación nocturna), el síndrome de piernas inquietas, trastornos del sueño REM, narcolepsia, privación del sueño y la apnea (el trastorno de sueño respiratorio más común). Téllez observa que “la mitad de los trastornos son de origen respiratorio y el resto es un cajón de sastre en el que destaca el insomnio crónico”.

Desde las Unidades de Sueño de IMQ apuntan la importancia de respirar adecuadamente para que el sueño cumpla su función y nuestra salud, física y psíquica, no se deteriore. La interrupción frecuente de la función respiratoria durante el sueño provoca la apnea, que afecta a un 17 por ciento de los hombres y un 9 por ciento de las mujeres a partir de la mediana edad. Las Unidades de Sueño ofrecen procedimientos de diagnóstico y recomendaciones para el control de ésta y otras patologías. “Se da a cada paciente pautas basadas en tratamientos farmacológicos y/o técnicas psicológicas enmarcadas en la psicoterapia cognitivo-conductual (psico-educación, control de estímulos, higiene del sueño, restricción del sueño, etc.)”.

Tellez señala que los medicamentos más utilizados para tratar estos trastornos: “suelen ser eficaces y altamente seguros bajo un adecuado control médico, siendo ese control todavía más importante en el caso de las BZD (Benzodiacepinas), sustancias con efecto hipnótico y ansiolítico, debido a la posibilidad de habituación, dependencia y adicción que presentan si se toman de forma continuada durante largos periodos de tiempo”. De ahí que el doctor de la Clínica IMQ Virgen Blanca recomiende evitar la automedicación. “Su utilización está muy extendida, estimándose que hasta el 28% de la población ha utilizado estos medicamentos alguna vez y que hasta el 12% de la población general los utiliza de forma habitual para conciliar el sueño”.

Para un sueño de calidad, Téllez recomienda “levantarse todos los días a la misma hora, incluido el fin de semana; así como, evitar: siestas largas, quedarse en la cama más tiempo del necesario, sustancias estimulantes, cenas copiosas, uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse…”.Respecto a la duración del sueño, apunta que “su duración es variable en cada individuo. Lo importante es que cada uno, intente ajustarse a sus necesidades”. Indica también que “a lo largo de la noche el sueño va atravesando por varios ciclos y niveles de profundidad” y que es normal despertarse varias veces a lo largo de la noche. “La calidad del sueño no depende tanto de dormir de un tirón, como de volver a conciliar el sueño”.

Unidad de Sueño

Una Unidad de Sueño está compuesta por tres equipos diferentes: el que conforman profesionales sanitarios de varias especialidades, el destinado al registro multicanal de las variables que afectan al sueño y el espacio donde se efectúan los estudios. “Actualmente, sin embargo, el concepto de unidad de sueño tiende a ser más amplio, tendiéndose a conformar Unidades Asistenciales de Sueño de carácter multidisciplinar. Es por ello que en estos momentos estamos inmersos en un proyecto que pueda ofrecer a la ciudadanía vasca consultas específicas para problemas de sueño. No basta con tratarlas, antes es necesario diagnosticarlas adecuadamente”.

Tellez aclara que “las técnicas que se utilizan en una UAS son variadas, siendo la más compleja y precisa la polisomnografía (PSG) que permite estudiar simultáneamente patrones fisiológicos de sueño y vigilia”. Recientemente se ha incorporado también la Video-PSG, técnica que complementa a la PSG a través de la incorporación de sistemas de grabación digital de imagen y sonido. “Es la técnica diagnóstica más fiable en el estudio de las alteraciones del sueño” concluye el especialista de IMQ.

 

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