Miércoles, 27 de octubre de 2021   |  Número 140
El cáncer de próstata afecta en España a uno de cada seis hombres
Se trata de un tumor maligno que coloniza el interior de esta glándula y puede expandirse a las estructuras vecinas
Ander Astobieta Odriozola, especialista de Urología Clínica Bilbao en IMQ Zorrotzaurre.

El cáncer de próstata afecta en España a uno de casa seis hombres. Aparece normalmente entre los 65 y los 75 años de edad, situándose la edad media de diagnóstico en los 65 años. En Euskadi son diagnosticados aproximadamente 1.500 vascos cada año. Se trata de un tumor maligno que coloniza el interior de esta glándula y puede expandirse a las estructuras vecinas. Más del 95% de los casos se identifican con un tipo de cáncer denominado adenocarcinomas.

Tal y como señala el Dr. Ander Astobieta Odriozola, especialista de Urología Clínica Bilbao en IMQ Zorrotzaurre, «la buena noticia es que el diagnóstico temprano consigue que la tasa de supervivencia a cinco años alcance el 90%, muy por encima de otros tipos de cáncer como el de pulmón (12,7%) o el de colon (63,1%)».

La inexistencia de un programa de cribado poblacional de este tipo de cáncer, como sí existe en los casos de tumores colorrectales y de mama dificulta, sin embargo, ese diagnóstico precoz. Se da también la circunstancia de que «se trata de una enfermedad que generalmente presenta sintomatología cuando se encuentra ya en una fase avanzada, creciendo algunos tipos de cáncer prostático muy lentamente durante años sin alertar de su existencia».

Este hecho, unido a que un número significativo de hombres que ya han desarrollado síntomas retrasan la visita al urólogo, hace «extraordinariamente importante la concienciación sobre la vigilancia y prevención proactiva de la enfermedad para no poner en riesgo la salud, la calidad de vida y el éxito del tratamiento», detalla el urólogo.

Los síntomas observables se relacionan con «la obstrucción en la salida de la orina provocada por el crecimiento de la próstata y los cambios en el músculo de la vejiga, aumentando la necesidad de hacer fuerza para orinar, la sensación de vaciado incompleto, la urgencia por orinar, su frecuencia y la incontinencia».

Aunque no haya síntomas, el especialista puede detectar el cáncer de próstata durante un control regular a través de una combinación de un examen de tacto rectal (DRE) y un examen en sangre llamado PSA que registra la presencia en cantidades elevadas de una proteína denominada antígeno prostático específico. «El PSA es un marcador de próstata, (no necesariamente un marcador de cáncer de próstata), que también se encuentra en niveles más altos de lo normal en hombres con otras afecciones prostáticas diferentes, además del cáncer», explica el Dr. Astobieta.

«Es recomendable, en cualquier caso, que todo varón se realice un análisis de PSA a partir de los 50 años de edad y, si existen antecedentes familiares de cáncer, desde los 45 años. A partir de ahí, con un PSA bajo, inferior a 1, la persona puede controlarse cada cuatro o cinco años; con un valor de 2, es recomendable hacer el análisis cada dos años; y para valores cercanos a 4, es aconsejable hacerse la prueba del PSA cada año», detalla.

Entre las nuevas herramientas de ayuda diagnóstica se encuentra también la resonancia magnética prostática, que se emplea ya desde hace algunos años para efectuar un diagnóstico más certero dado que «permite ver lesiones dentro de la próstata que con la ecografía convencional no se observan. Más novedosa es la ecografía prostática de alta resolución, una técnica avanzada que mantiene todos los beneficios de la ecografía normal (inocuidad al emplear únicamente ultrasonidos y facilidad e inmediatez de manejo) pero proporciona un mayor grado de definición en la visualización del tejido prostático».

Discriminar correctamente los cánceres de alto riesgo

Uno de los aspectos que más preocupan a los expertos es la discriminación correcta de los cánceres de alto riesgo respecto de los de bajo riesgo. «Cerca del 75% de los cánceres de próstata son de bajo riesgo, pero dado que la ciencia no es capaz todavía de distinguir los tumores de alto riesgo de los de bajo, todos han de ser tratados y vigilados».

Según detalla el urólogo de IMQ, la elección del tratamiento más adecuado depende de una serie de factores que tienen que ver con el estadio de la enfermedad y la edad del paciente. De hecho, «muchas veces, cuando un hombre desarrolla cáncer de próstata a una edad avanzada es poco probable que provoque síntomas o que acorte su vida y el tratamiento agresivo puede no ser necesario».

El especialista de Urología Clínica Bilbao en IMQ Zorrotzaurre indica que «la mejor opción de tratamiento disponible en hombres de menos de 70 años con un cáncer inicial localizado en la próstata es la extirpación quirúrgica de la glándula mediante prostatectomía radical, tratando de conservar los nervios que rodean la próstata, lo que permite preservar la función urinaria y la eréctil. La radioterapia también es un tratamiento que permite obtener buenos resultados, cuando la edad y el estadio del tumor lo indican».

Las técnicas de intervención incluyen la tradicional cirugía abierta, la cirugía laparoscópica convencional o la prostatectomía da Vinci, que es una cirugía laparoscópica asistida por robot. «La cirugía con da Vinci mejora sustancialmente la visibilidad del campo operatorio ayudando al cirujano a ver en tres dimensiones y sus instrumentos articulados incrementan la precisión de las maniobras. Favorece un menor sangrado durante la intervención, por cuanto las incisiones son pequeñas, y aporta mayor seguridad. Disminuye también la incidencia de la disfunción eréctil además de facilitar una mejor recuperación postoperatoria, menos dolor y una más pronta vuelta a la actividad normal del paciente».

Muchas otras especialidades quirúrgicas pueden beneficiarse también de esta tecnología robótica en la que centros como la clínica IMQ Zorrotzaurre son pioneros en Euskadi. Si bien es en la Urología donde ha encontrado un campo de desarrollo más amplio, especialidades como la Cirugía general, Cirugía torácica y cardiaca, Ginecología y Otorrinolaringología pueden también ser subsidiarias de su empleo con igualmente buenos resultados.

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