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Viernes, 16 de diciembre de 2016   |  Número 87
EL PULSO
DE AMSA, la sociedad especializada en psiquiatría y psicología deL Grupo IMQ
Sube el número de jóvenes que van a la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria
En este servicio tratan anorexias, bulimias y trastornos por atracón, tras una revisión con el psiquiatra

Redacción. Madrid
La creciente demanda de atención en torno a los trastornos alimenticios en la adolescencia ha obligado a AMSA, la sociedad especializada en psiquiatría y psicología de Grupo IMQ, a ampliar a la tarde el servicio que presta a través de su Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria. María Sánchez y Begoña Charro, psicólogas especializadas en trastornos de la alimentación y coordinadoras de la Unidad destacan que “cada vez llegan niñas más jóvenes y por ello aunque funcionamos en horario de mañana de lunes a viernes, hemos tenido que abrir también a la tarde los martes y jueves a fin de dar respuesta a la necesidad por parte de los pacientes de menor edad de compatibilizar su tratamiento con los estudios”.

María Sánchez, coordinadora de esta unidad.

En la Unidad de AMSA tratan anorexias, bulimias y trastornos por atracón. Tras la revisión de un psiquiatra, las personas susceptibles de requerir tratamiento son derivadas a la Unidad donde son evaluadas y se decide si deben recibir tratamiento en la unidad o en consultas externas.

La anorexia y la bulimia son los trastornos de alimentación más frecuentes y precisan un abordaje multidisciplinar dada su complejidad. Las personas que sufren esta enfermedad presentan no sólo gravemente alterados sus patrones de alimentación, sino también su mundo emocional y racional.

Presentan alteraciones psicológicas que van desde la distorsión de su imagen corporal hasta conductas autodestructivas como provocarse vómitos, ingesta de laxantes, etc. Asimismo, estos trastornos van siempre acompañados de distinto grado de deterioro médico: alteraciones del peso y del hemograma, etc.

En el centro se trabaja tanto a nivel grupal como individual. Los grupos tienen que ver con: manejo de ansiedad y relajación, autoestima y reestructuración cognitiva, musicoterapia y arteterapia, psicoeducación nutricional y farmacológica y grupos dinámicos para pacientes y familiares. Se les ayuda a estructurar tanto el pre como el post del fin de semana para que se puedan enfrentarse a situaciones cuando en la soledad se bloquean.

“La gravedad de esta patología hace que en algunas ocasiones el/la paciente ponga en riesgo su propia integridad física. La atención intensiva y precoz de estos trastornos puede mejorar el pronóstico de los mismos por lo que es necesario actuar cuanto antes. En ese sentido, desarrollamos un programa específico que incluye atención psicológica ambulatoria, hospitalaria, médica y psiquiátrica”, subrayan las especialistas.

Señales de alerta

Desde la Unidad recomiendan “estar muy atento al deseo de iniciar una dieta sin ningún control médico y a las quejas que expresen respecto al cuerpo y los cambios en la dieta. Las familias deben estar especialmente atentas. Para despertar la alarma esos comentarios tienen que ser repetitivos, no aislados y han de pronunciarse a pesar de perder peso unido a un cambio en los patrones de alimentación”.

“Estas enfermedades van unidas a mayor aislamiento social, a que los afectados pasen más tiempo en su cuarto o en el baño –especialmente después de las comidas- a cambios de humor o a pasar mucho tiempo enfrente del armario para elegir qué ropa ponerse”, afirman las especialistas de IMQ.

 

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