Lunes, 28 de septiembre de 2020   |  Número 128
El sector privado es parte esencial en la solución a los problemas generados por la pandemia
Editorial

La pandemia motivada por el SARS-CoV-2 (COVID-19) pone en situación de profundo estrés a nuestro sistema sanitario y supone un gran impacto desde el punto de vista sanitario, económico y social fundamentalmente.
Los nuevos brotes que se están produciendo en toda España conforman un elemento de gran preocupación una vez que impactan en una sociedad muy castigada no solo por la situación sanitaria sino también por la crisis económica que se cierne ya que las cifras de caída del PIB, desempleo en general y desempleo juvenil especialmente son las más elevadas de todo nuestro entorno geográfico con una deuda y un déficit muy elevados y crecientes.

La coexistencia de la pandemia con la nueva oleada estacional de gripe supone además un elemento de preocupación añadida que puede llegar a poner al sistema sanitario en un serio compromiso y, de nuevo, la utilización de todos los recursos disponibles va a ser imprescindible. La crisis del coronavirus (COVID-19) supone una demostración más de la aportación de valor del sector privado para el mantenimiento del sistema sanitario, por un lado, y para el desarrollo económico y social del país.

Desde el comienzo de esta crisis, la iniciativa privada agrupada en torno a la Fundación IDIS, que representa un grandísimo potencial económico en nuestro país, ha mostrado su disponibilidad y solidaridad, tanto en el ámbito asistencial como en el social, con la puesta en marcha de multitud de iniciativas de un incalculable valor.

El sector privado es parte de la solución a los problemas generados por la pandemia. En el ámbito asistencial, incluso previamente a la declaración del estado de alarma, el sector de provisión hospitalaria y el sector asegurador asumieron plenamente la gestión y atención de los pacientes, siempre en coordinación con las autoridades competentes. Esa implicación se ha mantenido y reforzado durante el transcurso de la pandemia, entendiendo el importante papel colaborativo y el necesario aprovechamiento de todos los recursos disponibles dentro de una sanidad única, sin apellidos.

Por su parte, el sector farmacéutico, gran parte de cuyas empresas están integradas en la Fundación IDIS, está realizando un esfuerzo ímprobo en la investigación que tiene al menos tres frentes: el primero, el de los medicamentos ya existentes protocolizados de la forma más adecuada, el segundo, el de fármacos novedosos diseñados específicamente para este nuevo coronavirus; y el tercero, el de la consecución de una vacuna eficaz que evite que tengamos nuevas oleadas de infectados en el futuro.

La industria tecnológica sanitaria, que igualmente tiene una amplia representación en la Fundación IDIS, ha desarrollado estrategias de producción que están permitiendo dotar al sistema de dispositivos y productos sanitarios imprescindibles para dar cobertura a las necesidades generadas por la pandemia. Lo mismo podríamos decir de las entidades dedicadas a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), la medicina no presencial o telemedicina sustentada no solo en la videoconferencia tradicional sino en la historia clínica inteligente homologada de base se ha convertido en un elemento clave a tener muy en cuenta en el momento actual y futuro.

Todos los trabajadores de las entidades que forman parte de la Fundación IDIS son piezas clave para frenar el impacto de la enfermedad. Tanto el personal sanitario asistencial como el resto de los trabajadores de las empresas cuya actividad se relaciona con el sector cuentan con el máximo reconocimiento.

El objetivo, en este momento, es contribuir a un equilibrio asistencial y de disposición de medios, humanos y técnicos, que evite la desprogramación de intervenciones, el agravamiento de otras patologías por demora en los diagnósticos y tratamientos, así como la inasumible congestión de las listas de espera.

La sanidad de titularidad privada se encuentra en perfectas condiciones de capacidad, operatividad y estructura para afrontar este nuevo periodo. Con un esfuerzo titánico por parte de todos hemos sido capaces de abordar la fase aguda de la epidemia gracias a nuestra estructura y a nuestros profesionales fundamentalmente, y si esto hemos sido capaz de hacerlo sin duda que esta nueva etapa la vamos a afrontar con confianza, seguridad, garantía de éxito y resultados dada la fortaleza del sector privado en España con 458 hospitales (57% del total), 51.212 camas (32% del total en nuestro país) y 269.515 profesionales que han permitido dar soporte y aliento al sistema sanitario público.

Es muy importante que se reconozca el esfuerzo realizado por el sector privado relacionado con sanidad, en toda su extensión, dado que su contribución está fuera de toda duda. Esta crisis nos ha dado la oportunidad de mostrar que hay que olvidar demagogia y populismos para trabajar en conjunto, estableciendo todas las sinergias necesarias, cooperando en la solución de este grave problema de salud pública, utilizando todos los recursos disponibles con el fin de minimizar el impacto de la propagación del virus y de salvar vidas. Hemos de centrar nuestros esfuerzos en establecer sinergias de forma coordinada con las autoridades y expertos encargados de la coordinación de la gestión de esta crisis sanitaria.

La solución a este problema de salud pública pasa por poner a disposición de la sociedad una vacuna eficaz y un tratamiento específico y estos avances requieren de un tiempo de desarrollo clínico que, aunque se está acelerando, nos obliga a estar muy alertas y anticiparnos a la evolución del virus. No hemos ganado todavía la batalla y hemos de adaptarnos a convivir con él sin concesiones ni treguas.

Entre tanto, y en este momento de forma especial, hay que apelar a la responsabilidad de todos a la hora de respetar y adoptar de forma estricta todas las medidas y recomendaciones establecidas por las autoridades sanitarias. Solo con un compromiso unánime es como seremos capaces de afrontar este enorme reto que nos plantea esta situación de crisis y enorme complejidad epidemiológica y clínica.

Finalmente, no podemos olvidar las patologías no relacionadas con la COVID-19 que continúan impactando en nuestra sociedad con mayor énfasis si cabe en pacientes que padecen procesos crónicos, especialmente en aquellos que presentan mayor riesgo de fragilidad y vulnerabilidad, por lo que es muy importante que quien lo necesite acuda a su centro asistencial tomando todas las precauciones de protección individual necesarias. Es conocido por todos que las listas de espera están aumentando de forma muy importante y este hecho que hoy queda fuera del foco informativo ha de ser abordado con la misma decisión, energía y recursos que la pandemia, una vez que su falta de atención se traduce en vidas y en pérdida de la calidad de vida.

Nuestros mayores son clave y por ello es fundamental no cometer los mismos errores del pasado mediante una buena sinergia y complementariedad entre el sistema sanitario y sociosanitario, que se sumen recursos públicos y privados desde todas las comunidades autónomas y que se distribuyan donde más se necesiten: salvar vidas y hacer frente a la enfermedad está por encima de toda consideración y prioridad.

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