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Viernes, 17 de abril de 2015   |  Número 69
EDITORIAL
 
Ganar el tren de la competitividad
 

Andamos a vueltas con las tecnologías de la información y la comunicación dentro del sector sanitario. No hay día que no aparezca una nueva información sobre alguna de sus formas, bien sea sobre nuevas herramientas de monitorización fundamentalmente en pacientes crónicos, bien sea sobre nuevas utilidades de complementos que tratan de contribuir a que llevemos una vida más saludable, bien en formatos 'app' con la mirada puesta en el paciente, el cuidador o el profesional sanitario, o lo que es más relevante, nuevos programas, herramientas y sistemas que permiten realizar una modalidad de atención y gestión clínica y asistencial más eficientes, tal es el caso de la telemedicina y sus diversas variantes.

El sector de la sanidad privada no está al margen de esta revolución tecnológica, sino que se encuentra inmersa y cada operador trata de liderar el cambio en base a sus propias estrategias, experiencias, necesidades y desarrollos, contando ya con ejemplos en organizaciones que son miembro de IDIS de gran impacto y relevancia. Solo hay que consultar la información disponible de cada cual en los diferentes entornos web u 'online que oferta y dispone.

No solo eso, sino que dentro de IDIS se encuentran empresas muy destacadas y vanguardistas, españolas y especializadas en esta materia de investigación, desarrollo e implantación de soluciones TIC, con un ámbito no solo nacional sino también transnacional de reconocido prestigio. Lo cual hace que, efectivamente, ese poliedro que es la fundación, que reúne a representantes de todo el espectro sanitario, sea un entorno perfecto de 'networking', donde se dan cita todos los 'stakeholders' o grupos de interés que tienen algo que decir y aportar en materia sanitaria o de salud.

Las TIC en sanidad se enfrentan, sin duda, en nuestro país a grandes retos que, si son solventados, producirán una gran cantidad de oportunidades de cara al futuro, puesto que se estima que en los próximos años este sector crecerá notablemente, alcanzando la cifra de más de 900 millones de euros de facturación, cuando hoy ligeramente supera la cantidad de los 100 millones de euros.

En cuanto a los retos a los que se enfrenta a corto plazo este segmento determinante del futuro y la sostenibilidad de nuestro sistema, se encuentran los problemas culturales, la denominada “brecha tecnológica” todavía presente en algunos sectores de nuestro sistema sanitario, es decir, el 'gap' que genera la falta de formación, motivación y conocimiento en algunos segmentos etarios.

Por otro lado, la necesaria “transustanciación” de algo que hoy todavía no es considerado como esencial en algunos ámbitos, en algo realmente estratégico que, sin duda, va a determinar el futuro de las organizaciones sanitarias, ya que va a estar íntimamente ligado a sus resultados, no solo en materia de salud, sino también en cuanto a solvencia financiera y suficiencia económica.

El tercer eje sobre el que pivotar el cambio, se encuentra íntimamente ligado con el anterior: la imprescindible dotación de recursos de todo tipo, humanos y económicos para afrontar las nuevas oportunidades que surgen de este entorno de innovación disruptiva.

Por último, como cuarto elemento clave sobre el que pivotar el futuro en esta materia, se encuentra el de la búsqueda a ultranza de la necesaria coordinación y sinergias, no solo entre ambos sistemas de aseguramiento y provisión, público y privado, sino dentro de los propios sistemas. Es decir, algo tan evidente como que la información siga al paciente y no el paciente a la información, traducido y en pocas palabras, que el individuo, auténtico dueño de sus datos de salud, pueda transitar “entresistemas” o dentro del propio que haya elegido, con todas las garantías de que sus datos van a ser, no solo reconocibles, sino también reconocidos allá donde decida acudir libremente en cada momento.

No es adecuado ni conveniente que, por una posible falta de previsión y efectividad de quienes gestionan cada entorno, no se tenga en cuenta un elemento básico: la necesaria e imprescindible interoperabilidad, no solo de sistemas, sino de operadores, que también es básico.

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) se apuntan como uno de los principales motores de cambio del sistema sanitario y su paulatina implantación se considera clave para configurar un modelo asistencial sostenible, eficiente y garante de los atributos que lo caracterizan a medio y largo plazo.

La necesidad de dar respuesta a un nuevo paciente más formado e informado, usuario de las TIC, con más expectativas y exigencias respecto a la respuesta del sistema sanitario ante sus problemas de salud, hacen de las TIC el punto de inflexión que puede determinar la diferencia, en términos de mejora de la productividad, optimización de los recursos y eliminación de las bolsas de ineficiencia.

El perfil del denominado 'paciente emergente', un usuario con un nivel formativo y educativo cada vez mayor, que maneja una ingente cantidad de información y datos que recibe a través de múltiples canales, de tal forma que cada vez está más habituado a usar herramientas tecnológicas que lo colocan en el centro del sistema asistencial, va a ser la norma conforme vayamos avanzando en el recambio generacional que de forma constante se va produciendo. Desde luego que las generaciones 'de la cuádruple pantalla' (smarttv, tablet, smartphone y laptop), jóvenes en su gran mayoría hoy, padres y dirigentes el día de mañana, no van a cumplir con el estereotipo de paciente pasivo, conformista, que todavía puede frecuentar las consultas. Ha de ser un paciente comprometido, involucrado y motor de la gestión de su propia salud.

La eficiencia y la efectividad van íntimamente ligadas y, desde luego, que en todos los órdenes de la sanidad y la salud, el manejo adecuado de una ingente cantidad de datos y experiencias acumuladas en forma de 'big data' redunda en mejores resultados, obtenidos de una forma más 'accurate' o precisa y con mayores visos de éxito, sea en el orden que sea, el asistencial, el asegurador, el de la investigación farmacéutica, el de la tecnología aplicada al diagnóstico, la terapéutica o la prevención, e incluso, a la propia gestión de procedimientos y procesos.

En definitiva, las TIC han llegado, no solo para quedarse, sino para evolucionar a una velocidad considerable y una de dos: o las adoptamos y nos volvemos cómplices y facilitadores de su desarrollo en las organizaciones o estaremos hipotecando su futuro.

Es nuestra decisión, pero el tiempo sigue corriendo… A nuestro favor o en contra, cada cual decide en qué lugar y momento quiere estar dentro del denominado “tren de la competitividad”.

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