Viernes, 15 de marzo de 2019   |  Número 112
La Clínica IMQ Zorrotzaurre acoge la VI Reunión Multidisciplinar de Cáncer de Próstata
La cita contó con el auspicio de la Asociación Española de Urología y de la Sociedad Vasca de Urología.
Los doctores José Gregorio Pereira y Eldiberto Fernández.

Decenas de urólogos de los más prestigiosos centros del Estado y de países como Canadá, Francia, Suiza, Alemania e Italia, se dieron cita en Bilbao en la VI Reunión Multidisciplinar de Cáncer de Próstata, organizada por Urología Clínica de IMQ Zorrotzaurre y el Grupo Urológico San Rafael de Madrid. La cita contó con el auspicio de la Asociación Española de Urología y de la Sociedad Vasca de Urología.

Tal y como destacó el doctor José Gregorio Pereira, especialista de Urología Clínica de IMQ Zorrotzaurre, “el PSA (antígeno prostático específico) es una referencia útil que ha demostrado su eficacia tanto en Europa como en Estados Unidos, sin embargo también tiene sus limitaciones. Frente a ello, hoy los urólogos contamos con un amplio y eficaz abanico de biomarcadores que nos ayudan a realizar un mejor y más rápido diagnóstico, así como a un mejor pronóstico de cada tumor, pasando a realizar un abordaje personalizado en cada caso. A esta labor, también nos ayudan distintas técnicas de imagen, como la resonancia magnética y la ecografía en alta resolución”.

Los biomarcadores fueron los protagonistas de la primera mesa redonda de la reunión, presentada por los doctores Ander Astobieta, de Urología Clínica de IMQ Zorrotzaurre, Eldiberto Fernández del Grupo Urológico San Rafael, y Nicolás Guerra, director general de las Clínicas IMQ.

El Dr. Pereira explicó que, “aunque en la sanidad pública muchos de estos biomarcadores no están aún disponibles, en la sanidad privada ya se utilizan con unos resultados buenos y contrastados. A partir de un dato de PSA determinado, de la historia clínica del paciente y de una serie de pruebas que valora el urólogo, podemos plantear a pacientes seleccionados la realización de pruebas complementarias con biomarcadores para conocer con mayor seguridad qué es lo que ocurre en cada caso”.

Entre los marcadores de orina que más se emplean ya en las consultas de Urología, el experto citó a tres: “el PCA 3, el Select MBx y el MIP Score. Con estos marcadores conseguimos datos tanto cuantitativos como cualitativos. Con ellos, por ejemplo, los urólogos podemos determinar si hay una mayor o menor probabilidad de que se trate de un tumor más o menos significativo”.

Por otro lado, los urólogos también disponen de biomarcadores en sangre, entre los que el doctor Pereira destaca “el 4K Score, que nos permite mejorar el rendimiento diagnóstico del valor del PSA, y el PHI (prostate health index) que, es también otro biomarcador relacionado con el PSA”.

Éstos biomarcadores, de sangre y orina, se emplean fundamentalmente como ayuda en el proceso diagnóstico, en muchas ocasiones, en varones que presentan un PSA elevado pero en los que la biopsia ha dado negativo, es decir, que aparentemente no hay tumor.

Por otro lado, en los casos en los que en la biopsia se constata la existencia de un tumor de próstata se pueden emplear test genéticos que permiten a los urólogos a caracterizar el tumor, “discriminando entre aquellos que precisan de un tratamiento agresivo de aquellos en los que es suficiente atenderlos mediante una vigilancia activa”. Entre los test genéticos, el experto enumeró dos: el Prolaris y el Oncotype.

El especialista de Urología Clínica de IMQ Zorrotzaurre expuso que la “biopsia líquida” en sangre periférica denominada CTC (células tumorales circulantes) “ha validado su capacidad de pronóstico, determinando, por ejemplo, si el tratamiento es eficaz o no (lo que puede acortar su duración) o si el tumor muta y es necesario replantear el tratamiento inicial”.

El experto también afirmó la importancia que el análisis masivo de datos de salud, conocido popularmente como “big data”, va a tener en el futuro, “tanto para acortar el tiempo de diagnóstico, como para afinar su precisión y determinar de manera individualizada cada tratamiento”.

¿Cribado poblacional del cáncer de próstata?

El experto animó a que todo varón “se realice un análisis de PSA a partir de los 50 años de edad (algo muy barato y fácil de hacer) y, en el caso de tener antecedentes familiares, a partir de los 45 años. A partir de ahí, con un PSA bajo, inferior a 1, la persona puede controlarse cada cuatro o cinco años; con un valor de 2, es recomendable hacer el análisis cada dos años; y para valores cercanos a 4, es aconsejable hacerse la prueba del PSA cada año”.

El doctor Gregorio Pereira incidió en la necesidad de una mayor concienciación entre la población masculina, ante la inexistencia de un programa de cribado poblacional de este tipo de cáncer, como sí existe en los casos de los tumores colorrectales y de mama. Precisamente, destaca que “el cáncer de próstata es de muy alta incidencia, se dispone de medios para un diagnóstico precoz y su detección temprana ha demostrado que reduce la morbimortalidad”. El cáncer de próstata es el cáncer con una mayor incidencia en el hombre, con 30.076 casos en 2017 en España, más de 3.500 casos por encima del cáncer de mama, en el caso de la mujer.

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