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Viernes, 21 de abril de 2017   |  Número 91
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tribuna
POR Josep Santacreu, consejero delegado de DKV
La colaboración público-privada, un instrumento de mejora de la calidad de la atención
 
El debate sobre la viabilidad de la sanidad pública y el papel de la sanidad privada está de actualidad. El Sistema Nacional de Salud se enfrenta a tensiones y urge una reflexión sobre cómo podemos garantizar el acceso a servicios de calidad a un coste asumible en un próximo futuro. El punto de partida pasa por comprender los puntos fuertes y débiles del sistema actual, y actuar con firmeza.

Josep Santacreu, consejero delegado de DKV.

Los sistemas de salud excelentes se caracterizan porque permiten flexibilidad y autonomía en la toma de decisiones, consiguen sinergias entre actores y sectores, y están abiertos al diálogo y colaboración entre el sector público y privado, por supuesto, bajo la supervisión de las administraciones. En Muface confluyen estas tres características. Por un lado, la capacidad de elección de los usuarios entre las distintas entidades públicas y privadas que gestionan la cobertura da lugar a que un 81 por ciento de los mutualistas opte por aseguradoras privadas.

Por otra parte, la propia existencia del modelo permite un conjunto de sinergias amplias tanto en el sector asegurador como en el de provisión de servicios de Salud. Y, finalmente, se trata de una colaboración entre el sector público y privado que en su trayectoria de casi cuatro décadas ha demostrado ser un éxito ya que consigue, a un coste razonable, unos servicios altamente valorados por sus usuarios.

No obstante, los cambios tecnológicos y sociales -como la delicada situación de las finanzas públicas y el mayor envejecimiento de los mutualistas en comparación con la población general- acaban impactando en el coste de las prestaciones y originando las tensiones actuales.

Otra buena muestra de los beneficios de la colaboración público-privada son los resultados asistenciales del Departamento de Salud de la Marina Alta, gestionado por DKV y Ribera Salud, que se ha consolidado entre los mejores de la Comunidad Valenciana. Con un 83,53 por ciento de satisfacción global, ocupa el séptimo lugar entre los 24 departamentos de salud que conforman la Red Sanitaria Pública de la Comunidad Valenciana. La media de la Comunidad Valenciana es del 81,05 por ciento, según datos de la Memoria 2015 de la Consejería de Sanidad Universal y Salud Pública.

La colaboración público privada en Dénia ha traído consigo otras mejoras entre los que destacan un aumento del 64% del número de camas, también en la UCI; 10 quirófanos más (lo que supone un aumento del 300 por cient); la creación de 12 camas de hospitalización psiquiátrica; la adquisición de una Resonancia Magnética; o servicios como los nuevos consultorios de verano en algunas de las playas del área de salud.

Además de las mejoras sensibles en cuanto a infraestructuras y buen funcionamiento del servicio, el caso de Dénia también es paradigmático porque permite a la Administración destinar hasta un 30 por ciento menos por ciudadano que en el modelo de gestión directa. Lástima que la ideología y no el análisis de las mejores fórmulas de gestión puede acabar arruinando las bondades de este modelo.

Según los últimos datos publicados por IDIS, la sanidad privada libera recursos de la sanidad pública y ahorra entre 573 y 1134 euros por paciente y año. En 2016, DKV Seguros atendió siete millones de actos asistenciales. Siete millones de actos ahorrados al sistema sanitario público español. 

En definitiva, la apuesta por la colaboración público-privada ha resultado ser un potente instrumento de progreso para la sanidad en España, así como para la mejora en la calidad de la atención a los pacientes. Las administraciones tienen que definir y planificar los servicios y establecer los mecanismos de control necesarios para asegurar la correcta prestación.

 

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