Viernes, 18 de octubre de 2019   |  Número 118
La medición de resultados sanitarios es un deber ético
Editorial

La sanidad se encuentra inmersa en un necesario proceso de evolución motivado por las consecuencias de la globalización, los cambios sociodemográficos, las transformaciones sociales y los avances científicos, fundamentalmente. Estamos todos de acuerdo en que esta nueva era exige una transformación sanitaria que se asiente en tres elementos clave: innovación en el modelo, innovación tecnológica e innovación social. Con ello, se persigue garantizar una asistencia sanitaria de calidad, que cuanto menos tiene que ser equitativa en el acceso, en los resultados en salud y, sobre todo, tiene que ser justa.

Cuando existe competencia en gestión y resultados sanitarios y de salud, ambos sistemas -público y privado- funcionan mejor. La sanidad privada a través de sus centros ofrece un trato más personalizado, sin listas de espera, tecnología de última generación, una gestión muy eficiente y unos indicadores que igualan o superan incluso a los estándares internacionales más exigentes.

Desde la constitución de la Fundación IDIS en mayo de 2010 mucho hemos hablado, analizado, estructurado datos y establecido conclusiones alrededor de la importancia de medir y comunicar de forma transparente los resultados sanitarios en términos cuantitativos de eficiencia, acceso, calidad, seguridad y resolución asistencial y también bajo parámetros cualitativos de cumplimiento de expectativas y experiencia de paciente.

En esta octava edición del estudio RESA 2019 hay un hecho que no puede pasar desapercibido, es el del carácter estructural de los resultados que obedecen a la persistencia de los excelentes datos obtenidos en todos los apartados a lo largo de las diferentes oleadas. Las conclusiones no traducen unos datos coyunturales motivados por uno u otro motivo o circunstancia, sino que obedecen a una constante que se va repitiendo a lo largo de cada convocatoria y este tema es clave para determinar el enorme esfuerzo que están realizando las entidades privadas de salud de cara a sus pacientes, y a los ciudadanos en general, con los cuales mantienen un compromiso de excelencia en el servicio y de la mayor exigencia en términos de resultados.

Otro aspecto que destacar en esta edición es el comparativo con indicadores EIQI (European Inpatient Quality Indicators), es decir con aquellos parámetros de medida acordados y validados internacionalmente que permiten evaluar las constantes vitales y los parámetros clínicos de nuestros centros asistenciales en comparación con los de otros países, en este caso con hospitales de Alemania, Austria y Suiza. Ni que decir tiene que esta nueva edición del informe aporta resultados comparables cuando menos, si no mejores,  con ellos.

Otro punto que destacar es el compromiso de los centros asistenciales participantes año tras año en el estudio aportando datos para cumplir con el compromiso de transparencia, credibilidad y confianza que el sector de la sanidad privada tiene contraído. Este es un aspecto de valor muy especial, una vez que todos conocemos la extraordinaria dificultad que ello supone y el reconocimiento que merecen todos los profesionales que de una forma callada trabajan en pos de ofertar una información puntual, ágil y transparente en beneficio de los millones de ciudadanos que utilizan los servicios del sistema sanitario de salud privado.

Por último, y no por ello menos importante, en esta edición se ha puesto en marcha el Observatorio RESA, una plataforma digital que permite disponer de forma abierta de toda la información seriada obtenida a lo largo de todos estos años de publicación de informes RESA, y en cerrado, mediante contraseña e identificación, el acceso a los datos que cada centro asistencial aporta al estudio comparados con la media del informe.

Como se puede apreciar en este recién creado Observatorio, a lo largo de las diversas ediciones de 2012 a 2019 se han ido introduciendo indicadores que permiten la comparación con otros observatorios que publican datos hospitalarios nacionales e internacionales. Su análisis refleja una clara evidencia: el sector privado español presenta indicadores de eficiencia, calidad, seguridad, acceso y resolución asistencial en línea o incluso con mejores resultados que los sistemas sanitarios públicos o privados de nuestro entorno.

Con este nuevo informe, que complementa al resto de estudios anuales, la Fundación IDIS mantiene su compromiso con la comunicación de los resultados y la transparencia del sector sanitario privado. Todo lo que no se mide no se puede mejorar. La medición de resultados sanitarios es un deber ético de profesionales y centros y es la única manera de saber si lo que hacemos es mejorable. Introducir la cultura de la evaluación es una labor lenta, una lluvia fina que poco a poco va calando en las organizaciones.

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