Lunes, 19 de julio de 2021   |  Número 138
La tecnología ayuda a descubrir factores predictivos de respuesta a fármacos
Este nuevo paradigma ha puesto en cuestión la manera de hacer las cosas y de lograr mayores cotas de eficiencia en todos los sectores de actividad
Julián Sánchez, socio director de Common MS.

Si un nuevo paradigma científico se produce cuando existen fenómenos que no pueden ser explicados por las normas y métodos tradicionalmente aceptados, es evidente que la Humanidad se encuentra en estos momentos ante un nuevo modelo que llega de la mano de una revolución tecnológica ya en marcha, impulsada por el desarrollo del Big Data y la Inteligencia Artificial.

Este nuevo paradigma ha puesto en cuestión la manera de hacer las cosas y de lograr mayores cotas de eficiencia en todos los sectores de actividad, empezando por los negocios, pero también se ha ido filtrando al resto de actividades, incluidas aquellas que, como la Medicina, han tenido siempre un sustrato científico que les ha permitido evolucionar y ofrecer respuestas. La posibilidad de procesar en un tiempo récord millones de datos y combinar los resultados con múltiples variables cuestiona el mismo método cartesiano, basado en el binomio ensayo-error, en el que se han asentado los progresos científicos en los últimos 300 años.

Si nos centramos específicamente en el ámbito de la salud, muchas fronteras al conocimiento que encontrábamos con la vieja manera de aproximarnos a las etiologías de las enfermedades cederán con la multiplicación de la información médica que nos puede proporcionar el paciente y el incremento sin límites de las muestras clínicas, que podrán escalar hasta el 100%de la población, reforzando aún más la consistencia de los estudios.

Además, desde el punto de vista operativo, la combinación de altas capacidades de procesamiento de datos con la transmisión 5G resuelve desde el punto de vista técnico servicios como la videoconsulta o la teleasistencia, ya empleados con éxito durante estos meses de pandemia, y abren la puerta asimismo a la realización de intervenciones quirúrgicas a distancia. Del mismo modo, este mix tecnológico permitirá el procesamiento en tiempo real de los signos vitales del ciudadano, transformando el propio concepto de Medicina preventiva.

Sin duda, estos avances influirán en la propia organización del sistema sanitario, en el dimensionamiento de sus recursos e incluso en su especialización. El propio «journey» del paciente dentro del sistema, si se puede emplear esta expresión, se verá inevitablemente modificado a partir de una medicina más preventiva y en disposición de ofrecer respuestas regulares a sus necesidades. A este respecto, hay que recordar que, según datos manejados en el sector sanitario, aproximadamente un 30% de los recursos empleados se utiliza de manera ineficiente, y que la forma de corregir estas disfunciones pasa por colocar al paciente, con la contribución de las TIC, en el centro mismo del sistema.

Otra de las nuevas dimensiones que abren las nuevas tecnologías tiene que ver con la eficacia de los medicamentos. Si es cierto que la variable independiente que más ha influido en la mejora de la salud de los ciudadanos ha sido la alfabetización, una extensión de las tecnologías sanitarias a los ciudadanos pondrá en sus manos un mayor empoderamiento a la hora de adoptar formas de vida saludables y permitirá parametrizar variables que tienen que ver no sólo con su dimensión fisiológica, sino también con los factores ambientales, como la monitorización de la alimentación o del ejercicio físico, dando lugar a tratamientos más precisos.

La tecnología puede contribuir a descubrir aquellos factores predictivos de respuesta a determinados medicamentos, lo que abre la puerta a la medicina personalizada. Para hacernos una idea de la dimensión que cobraría este avance, baste señalar como ejemplo que entre un 10 y un 20% de los costes de atención a personas con enfermedades graves, como el cáncer, se destinan a tratar los efectos adversos que la propia medicación origina.

El sector de las TIC mueve ya en el mundo entre 4.000 y 5.000 millones de dólares y su crecimiento, sobre todo en sectores como el de la salud, parece incuestionable. Cada día, la actividad sanitaria será el polo de atracción para profesionales que no se hayan formado estrictamente en las clásicas disciplinas que conforman este campo. De hecho, este cambio vertiginoso nos lleva a una medicina de precisión, basada en datos, y a un entorno profesional en el que el médico, situado hasta el momento en la cúspide del modelo sanitario, tendrá que convivir profesionalmente con ingenieros informáticos, de telecomunicaciones y matemáticos, prácticamente como ocurre ya en muchos sectores en los que ya han penetrado estas tecnologías. Es el cambio del paradigma científico de la medicina que deriva de la transformación tecnológica y que nos proyecta de forma extraordinariamente acelerada hacia una nueva era.

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