Martes, 20 de abril de 2021   |  Número 135
Los ojos alertan de la diabetes e hipertensión, entre otras patologías
Los expertos de Miranza analizan todo lo que la oftalmología puede decir acerca de posibles dolencias del paciente
Anniken Burés, especialista en retina de IMO Grupo Miranza, realiza una revisión ocular a una paciente.

Los expertos de Miranza, grupo líder en salud y bienestar ocular, con una treintena de centros en toda España, explican que los ojos son una ventana al cuerpo, a través de la cual podemos diagnosticar o sospechar de un gran número de trastornos. Para la Dra. Begoña Ortiz de Zárate, oftalmóloga de Miranza IOA, “los ojos, a pesar de su pequeño tamaño, son un libro de Medicina, donde un gran número de enfermedades se pueden ver reflejadas”. Según la doctora, “muchas veces, somos los oftalmólogos los primeros en detectar enfermedades que aún no han dado la cara” y, por ello, afirma que es fundamental realizar correctas exploraciones oftalmológicas.

En ocasiones, las exploraciones oftalmológicas básicas van acompañadas de pruebas complementarias, como la OCT (tomografía de coherencia óptica), con la que se obtiene una imagen de alta resolución de la retina y que toma mediciones, con mucho detalle, del grosor de la retina y de cada una de sus capas. Asimismo, permite observar el riego vascular y la densidad de vasos sanguíneos de la retina. Según la Dra. Anniken Burés, especialista en retina de IMO Grupo Miranza, ambas mediciones permiten detectar de forma precoz signos de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer.

“Mientras que con un TAC se puede observar la pérdida de neuronas, de masa cerebral, asociada al Alzheimer, la OCT nos permite ver un adelgazamiento de la capa más interna de la retina, la capa de células ganglionares, compuesta de axones (“colas” de las neuronas) y, por tanto, directamente ligadas al cerebro”. Según la especialista, estudios con enfermos de Alzheimer han demostrado que el grosor de la retina es menor que en otras personas de su edad, sobre todo a expensas de la pérdida de grosor de las capas más internas de la retina. Por ello, “aunque a día de hoy no podemos utilizar esta prueba para diagnosticar la enfermedad, sí podremos tenerla en cuenta como una herramienta más que puede alertar de un posible diagnóstico por parte del neurólogo, antes de que desarrollen síntomas de Alzheimer”.

“Si pasa en el ojo, pasa en el cuerpo”

De hecho, según la oftalmóloga, “el análisis de las imágenes y mediciones de la retina, mediante sistemas de inteligencia artificial, va a cambiar enormemente el diagnóstico preclínico (antes de que se den síntomas) de muchas enfermedades neurológicas y cardiovasculares”. La especialista en retina de IMO Grupo Miranza, opina que un screening masivo de la población con esta tecnología haría aflorar mucha patología asintomática, ya no solo oftalmológica, como enfermedades vasculares de la retina o glaucoma, sino general, como diabetes, hipertensión o Alzheimer, entre otras”.“Si está pasando en el ojo, también está pasando en el resto del cuerpo”, concluye.

Pese que en algunos casos es necesario realizar esta prueba para alertar sobre posibles problemas de salud no manifiestos, en otros casos, basta con una exploración ocular del fondo de ojo, para laque solo se requiere una lámpara de hendidura, aparato que se utiliza en toda revisión ocular.  En este sentido, el ojo presenta una gran ventaja respecto a otros órganos del cuerpo para cuya exploración se precisan rayos X, contrastes, etc. Si bien las revisiones oftalmológicas son muy importantes para toda la población, cobran especial relevancia en aquellas personas que tienen enfermedades vasculares.

El ejemplo más claro es la diabetes, una patología en la que los altos niveles de azúcar van erosionando y dañando los vasos sanguíneos hasta dar lugar a problemas circulatorios graves. La Dra. Burés explica que “con anterioridad a las complicaciones más graves, los oftalmólogos podemos ver esos daños incipientes a través del fondo del ojo, considerado uno de los pilares del control y seguimiento del paciente diabético, ya que nos permite ver si el daño vascular está progresando o no y, por tanto, si es necesario, alertar al endocrinólogo o bien para dar la primera voz de alerta, si el paciente no está diagnosticado”.

Tumores y esclerosis múltiple

La exploración del fondo del ojo, sobre todo de la coroides -el tejido del cuerpo con mayor flujo sanguíneo en relación a su tamaño- también permite ver problemas de hipertensión, ya que con la enfermedad, los vasos son más estrechos, menos flexibles y con un aspecto endurecido, típico de los vasos con cambios artereoscleróticos. Otra zona importante que se examina en una exploración del fondo del ojo es la papila o porción del nervio óptico que vemos a simple vista, y cuyo aspecto puede alertar de que algo fuera del ojo está funcionando mal.

“Un tumor cerebral, por ejemplo, aun cuando es muy pequeño y todavía asintomático, puede alterar el aspecto del nervio óptico, hinchándolo. Es lo que llamamos un “papiledema”, ante el que debemos derivar urgentemente al neurólogo para confirmar un posible problema en el sistema nervioso central”, explica la oftalmóloga. Asimismo, otras enfermedades neurológicas, como la esclerosis múltiple, también pueden producir una inflamación del nervio óptico y constituirse, por tanto, en la primera manifestación de la enfermedad.

En este sentido, la Dra. Begoña Ortiz de Zárate, afirma que un diagnóstico oftalmológico no necesariamente concierne solo al ojo y recuerda la importancia de hacer una exploración oftalmológica a fondo de forma rutinaria, porque muchas veces de eso puede depender la salud general del paciente. “A veces un paciente que ve hasta la última letra se considera que está sano y no es verdad; es necesario ver su fondo de ojo”.

En ocasiones, no es ni siquiera necesario recurrir a la lámpara de hendidura, sino que algunos signos que se observan solo mirando a la cara del paciente, pueden ser reveladores para el oftalmólogo, según explica la especialista. Es el caso, por ejemplo, del paciente con ojo saltones, “que puede tener alguna enfermedad de tiroides, que inflama la órbita ocular y de cuyo tratamiento precoz puede depender que esta patología autoinmune se cronifique o no”.

Asimismo, según la Dra. Ortiz de Zárate, “si solo hay un ojo saltón, puede responder a un tumor o a una enfermedad vascular que empuje el ojo hacia afuera”. Por otro lado, hay pacientes que parpadean constantemente o hacen guiños incontrolables a causa de un blefarospasmo, “un trastorno neurológico de origen desconocido que se diagnostica poco y mal y que suele tratarse como un ojo seco”. Por último, la doctora explica que la ptosis o caída de párpados, que suele estar ligada a la edad, también puede enmascarar una enfermedad neurológica, llamada miastenia, y que algunos signos como la piel de los párpados muy laxa, colgante, bolsas u ojos enrojecidos pueden estar relacionados con una mala calidad del sueño, con apneas, y, por extensión, con problemas respiratorios.

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