Viernes, 18 de octubre de 2019   |  Número 118
Los pacientes con patología endocrina u obesidad necesitan equipos multidisciplinares
Enrique Mercader e Iñaki Amunategui dan su visión sobre el abordaje de estas patologías
Enrique Mercader e Iñaki Amunategui.

Los doctores Enrique Mercader e Iñaki Amunategui son dos destacados especialistas en Cirugía General y del Aparato Digestivo, socios fundadores, dentro del Hospital Beata María Ana, de la Unidad de Cirugía Endocrino-Metabólica Especializada (UCEME), de la que forman parte dos especialistas en Endocrinología y Nutrición, dos cirujanos endocrinos y una nutricionista. “Buscamos conformar un equipo multidisciplinar con una parte médica y otra quirúrgica que ofrezca al paciente un apoyo completo en el diagnóstico, tratamiento o seguimiento de la patología endocrina u obesidad. Intentamos enfocar los problemas desde una óptica “global”, declaran en esta entrevista. Los dos facultativos han participado en numerosos congresos y ponencias y realizado diferentes publicaciones. Son miembros, además, de numerosas asociaciones y sociedades científicas.

Iñaki Amunategui explica que "tratamos dos grandes grupos de patologías: (1) La que afecta a las glándulas endocrinas y (2) la obesidad y el sobrepeso. En estos momentos, hay mucha incidencia del sobrepeso y obesidad dicen que es la epidemia del siglo XXI. En nuestro equipo tenemos a un tándem endocrinólogo/nutricionista que evalúa el estado nutricional del paciente, sus necesidades, y les orienta en dietas y en la adquisición de hábitos nutricionales saludables. Es un punto muy importante y distinto de nuestra Unidad. En los casos de obesidad, evaluamos los problemas particulares, sus causas y aplicamos soluciones personalizadas que abarcan desde la prescripción de dietas hasta la cirugía".

"Respecto a las glándulas endocrinas, por frecuencia, el tiroides es la que tratamos mayoritariamente. Ésta es más prevalente en mujeres jóvenes, extremadamente frecuente y casi siempre benigna", añade.

Por su parte, Enrique Mercader opina que "por lo que respecta a las enfermedades relacionadas con la glándula tiroide realmente su incidencia ha crecido, es cierto….pero la realidad es que ahora se diagnostica más que antes ya que contamos con equipos mejores y los seguimientos son más minuciosos, sobre todo en los pacientes oncológicos.
Por otro lado también tratamos patologías endocrinas mucho menos frecuentes, por ejemplo la que afecta a las glándulas paratiroides. Se suelen diagnosticar a raíz de niveles elevados de calcio en analíticas rutinarias. Su solución pasa por someterse a una pequeña cirugía y extirpar una milimétrica glándula enferma, pero ojo, no por ser una pequeña glándula hay que minusvalorarla, requiere unidades específica, si no el  porcentaje de fracasos en el tratamiento es elevado".

Para Mercader, "las enfermedades relacionadas con la glándula tiroides no se pueden prevenir, salvo por una dieta con la cantidad de iodo necesaria y evitar la irradiación, pero lo que sí se pueden “prevenir” son las consecuencias o morbilidad de la cirugía relacionada con el tiroides. Me refiero a que los problemas de lesiones en los nervios recurrentes (los de la voz) o la lesión de las glándulas paratiroides (las del calcio) son menores en las unidades que nos dedicamos íntegramente a este campo. Lo mismo sucede en la cirugía del cáncer de tiroides, la primera cirugía es la que determina el futuro del paciente, y una primera “mala” cirugía es difícil de remontar".

Sin embargo, "no ocurre lo mismo con la obesidad, sí se puede prevenir. En general, llevar una vida saludable es algo que recomendamos a nuestros pacientes. Cuando operamos de un paciente con obesidad mórbida, hacemos un seguimiento estrecho del mismo e intentamos que se vincule a un nuevo modo de vida. La cirugía es “el punto de inflexión”, el quirófano es algo muy patente, se vive con mucha ansiedad por parte del paciente, por eso es un “punto y aparte”…  a partir de ahí, con la ayuda de un nutricionista y de los endocrinólogos, tratamos de generar nuevos hábitos de vida: introducir la actividad física como rutina, aprender a comer, etc. Fundamentalmente, los malos hábitos nutricionales están en la causa de la obesidad".

Amunategui argumenta que "la actividad física nula o mínima y los malos hábitos alimenticios están en la base de esta patología. Por ejemplo, comer una sola vez al día, no cenar, darse grandes atracones o, sencillamente, abusar de alimentos preparados con muchos aceites, sales y estabilizantes. Y a todo ello hay que sumar el estrés". 

Además, "la obesidad y el sobrepeso aumentan el riesgo de padecer  cáncer digestivo y otros tipos de cánceres así como problemas cardiovasculares, infertilidad, depresión problemas osteoarticulares, mala calidad de sueño… entre otros".

Segúin Mercader, "la gente quiere, queremos, adoptar una vida saludable, pero nos cuesta mucho esfuerzo conseguirlo. Los pacientes necesitan que, de forma práctica, alguien les ayude a trasladar la prescripción del médico a su vida cotidiana: Qué hay que comprar, cómo hay que cocinar, qué se puede comer, qué hacer cuando se tiene ansiedad... Por esta razón, incorporamos una nutricionista a la Unidad, y estamos viendo que este enfoque está teniendo mucho éxito. La nutricionista se sienta con el paciente e identifica los aspectos en los que necesita más apoyo en función de su estilo de vida. En la rama de la endocrinología sí vemos que las personas se preocupan cada vez más por su salud: controlan el colesterol, la sal, el azúcar los pacientes son más sistemáticos en sus controles y así se evitan complicaciones a largo plazo como infartos cardiacos, hipertensión o los problemas asociados a una diabetes mal controlada".

Amunategui concluye que "está muy de moda que las grandes marcas de alimentación prevengan sobre aspectos de salud, pero al final resulta muy sencillo comer mal. Es lo más fácil del mundo. Un niño no puede comprar tabaco, pero sí una bolsa de patatas y comérsela de una sola vez, lo que le aporta las calorías que necesitaría para todo el día. Hay mucha presión por parte de las marcas. La mayor parte de la población sabe que si hace ejercicio y come poco, adelgaza, sin necesidad de ir al médico, pero el ritmo de vida nos lleva y al final es necesario (y práctico) ir al médico para buscar ese apoyo y una manera productiva de ponerlo en marcha y conseguir resultados necesitamos un cierto grado de control externo".

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