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Viernes, 04 de marzo de 2011   |  Número 3
 
Muface: presente y futuro
 

Luis Mayero es vicepresidente del IDIS.

Venimos asistiendo desde el último bienio a una situación de incertidumbre en el modelo de la Prestación Sanitaria de las Mutualidades de Funcionarios (MUFACE, ISFAS y MUGEJU). Desgraciadamente este hecho no es novedad, todo el sector sanitario tiene en la memoria situaciones límites, críticas diría yo, que se han sucedido en las últimas décadas.

Sin restarle importancia a la situación vivida en los 90 con la salida de una aseguradora y la participación siempre recordada de Dº Julián García Vargas, que supuso una inyección económica necesaria que puso al sistema en una posición de espera de un futuro razonable.

Lo cierto es que la etapa actual, especialmente el año 2010, ha sido realmente convulsa. Dudas en los sindicatos de funcionarios en cuanto a la continuidad, cambio de director general, protagonismo negativo en el informe de la Subcomisión de Sanidad del Congreso, aparición del Decreto sobre el paso al Régimen General de las clases pasivas del funcionariado, cambio del concierto con salida de aseguradoras…

Todos estos hechos nos han llevado a todos los protagonistas (funcionarios, prestatarios, provisiones, etc.) a un estado de inseguridad de cara al futuro. Y toda esta preocupación, ustedes se preguntarán qué trascendencia puede llegar a tener en el sector sanitario privado.

Pues, como ha quedado reflejado en las ponencias recientes (22/02/2011) celebradas en la OMC, participando al más alto nivel las mutualidades, aseguradoras, provisiones, junto a los profesionales sanitarios, el interés es máximo, este modelo asistencial es básico para el equilibrio de nuestro sector, y, desde nuestro punto de vista, no sólo para nosotros: lo es también para el sector público, para los ciudadanos, que se benefician de él directamente porque lo han elegido y, de manera indirecta, por descongestión del sistema sanitario público, lo que conlleva la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y, por tanto, de la parte tan importante que ésta ocupa en el Estado de Bienestar.

Con datos, todo lo anteriormente dicho está plenamente justificado. Estamos hablando de la asistencia médica voluntariamente elegida anualmente por más de dos millones de ciudadanos (con el 90 por ciento eligen sanidad privada). Estamos hablando de más de 300.000 personas que trabajan en el sector sanitario privado. Estamos hablando de un sistema eficiente, con un coste muy inferior al que viene manejándose en las diferentes comunidades autónomas, y de calidad, modelo que avala la alta aceptación por parte de los funcionarios.

Por otro lado, este modelo no deja de ser algo que funciona en todas las sociedades occidentales, como un modelo de colaboración público / privada que no debería producir cuadros alérgicos a ningún ideario político, financiación públicos, provisión privada, catálogo impuesto por los poderes públicos con un control adecuado.

Entendemos por las palabras de la secretaria de Estado responsable, Dña. Consuelo Rumí, persona que conoce bien el sector y que está siendo especialmente sensible y demostrando esa voluntad política, como así hizo en la sesión de la OMC comentada anteriormente, de mantenimiento del modelo.

Entendemos que también en las tres mutualidades hay personas muy capaces y con ganas de desarrollar el modelo, poniendo en marcha criterios cuantificables de calidad. Pero con esto, hemos de decir que no basta, la situación ha ido progresando en el diferencial económico que solo por el esfuerzo de las aseguradoras que se mantienen, los proveedores y los profesionales médicos y del sector, han soportado con calidad este modelo sin perder cuota de mercado privado.

Estamos confiados en que el entorno político entenderá de cara al próximo concierto, que pueda ser definitivo en cuanto al futuro, que debe hacer el esfuerzo necesario para que este modelo sobreviva. No estamos en tiempos de desaprovechar lo que tenemos y lo que además queremos. El esfuerzo además del económico necesario, ha quedado demostrado un importante diferencial, debe hacerse en la aplicación del criterio para desarrollar las prestaciones, sin perder por supuesto la calidad que mantenemos en nuestro sector.

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