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Viernes, 14 de diciembre de 2018   |  Número 109
Santiago González Moreno, director médico de MD Anderson Cancer Center Madrid
Nuestras mejores armas contra el cáncer

Cada año, la Sociedad Española de Oncología Médica emite un informe con las cifras más actualizadas de incidencia, prevalencia y tasa de mortalidad por cáncer en España, así como las previsiones estadísticas a futuro. Y, cada año, esta sociedad se ve obligada a actualizar sus propias previsiones porque la realidad avanza más rápido que esas cifras. Ante esta situación, mucha gente me pregunta qué podemos hacer y yo siempre les digo que tenemos las mejores armas para combatir el cáncer de nuestro lado: la investigación, la atención integral de los pacientes y la personalización del abordaje en oncología. Y estas tres armas son las que utilizamos precisamente en MD Anderson Cancer Center Madrid diariamente.

Santiago González Moreno.

Estoy firmemente convencido de que la investigación y la lucha y esfuerzo diario por encontrar nuevas formas de tratar el cáncer conseguirán que, en el futuro, seamos capaces de controlar la enfermedad. La prueba más clara de que tener una idea novedosa y llevarla a la práctica puede cambiar el paradigma de tratamiento de esta enfermedad está en Jim Allison,  jefe de Inmunología y director ejecutivo de la Plataforma de Inmunoterapia de MD Anderson Cancer Center Houston. Hace décadas, Allison retomó la idea del fortalecimiento del sistema inmune como estrategia para vencer al cáncer y demostró  que el bloqueo de CTLA-4,  favorecía  la actuación de los linfocitos T, desinhibiendo su poder citotóxico  contra las células cancerígenas.

Este descubrimiento se trasladó a la práctica clínica en lo que  hoy día se llama inmunoterapia y se está usando y probando ya en muchos  tipos de tumores después de haber obtenido aumentos de supervivencia espectaculares en melanoma metastásico. Este  tipo de cáncer tenía  una supervivencia inferior a un año antes de que Jim Allison se metiera en el laboratorio para profundizar e investigar en una idea que terminó siendo una revolución. Recientemente  Jim Allison obtuvo el Premio Nobel 2018 de Fisiología y Medicina por esta investigación.

Pero tan importante es encontrar nuevas herramientas para tratar el cáncer como identificar cuáles de esas herramientas son las mejores para cada tipo de paciente. Y es aquí donde entran nuestra segunda y tercera arma: el tratamiento integral del paciente y la personalización del abordaje terapéutico.

Hoy día, el cáncer ha dejado de ser una enfermedad que afecta a un órgano. Las alteraciones genéticas están adquiriendo cada vez más protagonismo y, actualmente, no tratamos solo según la ubicación del tumor, sino también según sus  mutaciones y alteraciones moleculares en  cada paciente, lo cual permite ofrecer opciones terapéuticas adicionales. Este y otros hechos hacen más importante que nunca la colaboración multidisciplinar entre profesionales. Oncología médica, radioterápica, quirúrgica, anatomía patológica, anestesia, enfermería, psicooncología… todas las especialidades del hospital colaboran para ofrecer la mejor solución integrada posible al paciente con cáncer. Una solución que además tiende a ser cada vez más personalizada, determinado en cada caso la secuencia más adecuada de los diferentes tratamientos. Ningún tumor ni ningún paciente oncológico es igual a otro y, por eso, cada paciente necesita su propio  abordaje terapéutico.

Y cuando hablo de abordaje terapéutico no hablo solo de fármacos, o radioterapia, sino también de cirugía, ya que, en muchos casos, la cirugía es el tratamiento fundamental e imprescindible para que los pacientes puedan eventualmente curarse , y no siempre se necesitan fármacos. Pero lo que sí se necesita es una cirugía personalizada y especializada. Una cirugía de cáncer inadecuada puede sin duda cerrar opciones de control y eventual curación a un paciente.  Los cirujanos utilizamos pruebas de imagen y la tecnología más avanzada para definir perfectamente el tamaño y ubicación del tumor que queremos extraer para, entonces, proceder con una intervención que nunca es igual a otra porque nunca un tumor va a ser exactamente igual a otro. La experiencia quirúrgica y una dedicación preferencial o exclusiva al cáncer tiene un impacto en los resultados obtenidos.

Cada uno de los  profesionales dedicados al abordaje del cáncer, ya sea desde el laboratorio o desde la clínica, tenemos una labor. Trabajar conjuntamente, compartir experiencias y  desarrollar nuevas ideas ayudan a mejorar la vida de nuestros pacientes. Tener los ojos y la mente abiertos seguirá permitiendo que  una observación  pueda terminar cristalizando en un nuevo cambio de paradigma en cáncer.

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