Martes, 21 de diciembre de 2021   |  Número 142
Objetivos de Desarrollo Sostenible: Alianzas y cooperación, ahí está la clave
Editorial

Como todos sabemos, ODS es el acrónimo de Objetivos de Desarrollo Sostenible que encierra en sí mismo un desiderátum cuyo reto es conseguir el mayor compromiso por parte de personas, instituciones, organizaciones, empresas y países para alcanzar un mundo mejor para todos. Esta es una iniciativa transversal que nos compete a todos, independientemente del lugar de residencia, del color de la piel, de nuestras creencias o de nuestra tendencia política; nadie puede sentirse excluido de este llamamiento que hace Naciones Unidas a la sociedad en su conjunto.

17 objetivos que van desde la salud y la sanidad, pasando por la cultura y la educación, los derechos humanos, la protección y preservación del medioambiente, la innovación, el consumo y la gestión responsable, hasta culminar con la generación de alianzas que permitan alcanzar todos estos buenos deseos convertidos en acciones, metas y resultados.

Si nos fijamos bien en la propuesta, la realidad es que no nos podemos sentir ajenos con ninguno de ellos, todos nos competen y nos involucran de alguna forma. Es por ello que desde el organismo internacional se solicita la mayor difusión transversal de este programa que invita a la acción en un momento en el que el mundo, nuestro planeta, anda bastante convulso en todos los sentidos y no me refiero exclusivamente a la actual pandemia producida por el virus SARS CoV2 (COVID-19), que también.

Ante tal diversidad de concreción, cada entorno político, económico o social elige aquel o aquellos en los que desea involucrarse y trabajar y es cada país quien asume la responsabilidad de trabajar por su cumplimiento. En este sentido, el sector sanitario, como es lógico y natural, está mayormente comprometido con todos aquellos que tienen que ver con la protección de la salud y el tratamiento de la enfermedad, independientemente de que cada organización se implique en otros aspectos vitales como pueden ser la conservación de la biodiversidad y el medioambiente, por supuesto la innovación, también la gestión integral socialmente responsable o los derechos humanos, entre otros.

Si hubiera que elegir uno que de alguna forma implique a todos los demás ese es sin duda el objetivo número 17, el último en la lista, pero sin embargo si no el más, al menos uno de los más relevantes, una vez que fomentar alianzas para aunar esfuerzos y recursos y lograr que los ODS sean una realidad impacta en el núcleo de esta gran alianza, este gran pacto impulsado desde Naciones Unidas como en su momento lo fue el Pacto Mundial o los Objetivos del Milenio. De hecho, la ONU no es otra cosa que una gran alianza de naciones que procuran por la “buena salud” de nuestro mundo sin apriorismos ni consideraciones excluyentes.

Es en este punto donde es bueno fijarse y reflexionar; dicen que si quieres ir rápido debes caminar solo, pero si lo que deseas es llegar lejos es mejor ir acompañado. Los sistemas sanitarios en general, entre ellos el nuestro de forma especial, adolecen de una visión integradora sustentada en alianzas que permitan avanzar de una forma expedita y segura hacia el futuro a la vez que afianzar el presente.

Cuando se trata de poner barreras y fronteras entre por ejemplo la iniciativa pública y la privada en sanidad y no se ve el horizonte como un sistema sanitario integrado en el que para su desarrollo eficiente interactúen de una forma sinérgica, estratégica y unísona todos los agentes involucrados, se está de alguna forma cercenando el espíritu que impulsa esta propuesta internacional cooperativa que transpira colaboración y capilariza suma de voluntades y multiplicación de esfuerzos.

Vivimos en una sociedad, en un mundo que podría denominarse “de código abierto” en el que las fronteras físicas poco a poco se van eliminando y las virtuales sin duda también. En este contexto, tratar de poner puertas al campo lo único que trae consigo son problemas para quien realmente termina sufriéndolos, la población, el ciudadano, la persona, el paciente si es que hablamos de salud y sanidad.

En un mundo globalizado los anacronismos que tratan de bunquerizar y proteger a ultranza los intereses propios sin tener la mirada puesta en el bien común no hacen otra cosa que encorsetar el bienestar de las gentes y empeorar sus condiciones y calidad de vida. Por ello los totalitarismos y los dogmatismos impregnados de demagogia en el ámbito que sea terminan por sembrar incertidumbre, miedo y zozobra que en nada benefician a una sociedad que entiende que no hay que buscar a ultranza el beneficio propio, sino el del conjunto, puesto que si le va bien a los demás probablemente nos irá bien a todos.

En este contexto de alianzas y colaboración se abre un horizonte amplio en todos los parámetros, pero quizás uno de los más evidentes es en el de la innovación puesto que a su vez genera proyección, perspectivas, presente, futuro y por lo tanto una sociedad más desarrollada y pujante en todos los sentidos.

Desde Europa hay experiencias e iniciativas colaborativas de éxito que nos están llevando a obtener resultados impensables hasta el momento como ocurre por ejemplo en el ámbito de las comunicaciones con el control del complejo sistema satelital Galileo, una de las redes tecnológicas más complejas y avanzadas del planeta en el que diferentes organizaciones españolas adquieren un protagonismo especial. De hecho una de ellas, GMV, lidera este gran consorcio integrado por las empresas espaciales europeas más relevantes.

En el contexto que nos ocupa, en el sanitario, uno de los botones de muestra del resultado sumatorio de la energía colaborativa que lo impregna es el proyecto de investigación público-privado OPTIMA (Tratamiento óptimo para pacientes con tumores sólidos en Europa a través de inteligencia artificial) cuyo objetivo es el de diseñar, desarrollar y entregar la primera plataforma de generación de evidencia y datos oncológicos del mundo real, interoperable y compatible con el Reglamento Europeo de Protección de Datos (RGPD), para avanzar en el tratamiento de pacientes con tumores sólidos como el cáncer de próstata, mama y pulmón.

Para ello, 36 socios de 13 países colaboran en el desarrollo de una plataforma segura, interoperable y a gran escala, con datos de las pruebas médicas de más de 200 millones de pacientes con tumores de cáncer de próstata, mama y pulmón. OPTIMA es un ejemplo de macroproyecto colaborativo de la iniciativa pública y de la privada, lo que le permite aprovechar todos los recursos disponibles y estar a la vanguardia de la innovación sanitaria en Europa, lo mismo ocurre con HARMONY (Primer mapa europeo de neoplasias hematológicas aplicando big data e inteligencia artificial).

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