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Jueves, 11 de octubre de 2012   |  Número 38
TRIBUNA
MANUEL CONDE MARÍN, GERENTE DE CAPIO HOSPITAL SUR
Socios a la fuerza

La relación de las aseguradoras y clínicas privadas de salud con la administración pública en todas sus derivadas ha sido siempre de simbiosis. Al contrario de lo que pretenden mostrar algunos, ya sea por miedos a los cambios o por razones ocultas que no son desde luego el bien de los pacientes, esta relación nunca ha sido esa pretendida parasitosis.

El sistema de las mutualidades que permite a los funcionarios la elección de la provisión sanitaria mediante la red del sistema público y a través de aseguradoras elige mayoritariamente (82%) esta última para el cuidado de la salud de su propia familia. Esta población ha permitido una extensión del aseguramiento mayor del que sería pensable con la renta per capita española (un punto por debajo de la UE 27 en 2011) y el nivel excelente de nuestros hospitales públicos.

Por tanto, aseguramiento mayor significa red de clínicas mas extensa que lleva a una mayor competitividad y esto a un mejor producto sanitario.

Esta simbiosis a través de la mutualidad ahorra costes a las arcas públicas y permite, por tratarse de un sistema capitativo estable de cuidado de la salud, una mejor organización a medio y largo plazo.

La otra forma de colaboración tradicional son las listas de espera diagnósticas y quirúrgicas. Estas se han encontrado siempre, de alguna forma, en provisionalidad constante; las inversiones tecnológicas no pueden realizarse basándose en paquetes de actividad trimestral si no hay garantías de continuidad de la misma prueba o intervención. Esto es algo que debería planificarse ahora y no cuando socialmente no sean aceptables determinadas demoras en la atención a los enfermos.

Planificar la actividad en volúmenes y periodos altos facilita a las clínicas privadas los planes de inversión y organización de personas. A cambio, sería exigible por parte de la administración una verdadera evaluación de resultados; cuántos pacientes han reingresado tras la cirugía, cuántos han sufrido complicaciones por encima de rango aceptable, cómo se han abordado estas complicaciones -con medios propios o ajenos- y finalmente, cuántos días han pasado hasta la reincorporación del paciente a pleno rendimiento a su puesto de trabajo, verdadera medida del tiempo de recuperación de una cirugía y de las mas importantes desde el punto de vista económico.

Hay que ver esta situación económica amenazante también como una oportunidad para estructurar la relación entre la financiación pública de listas de espera diagnósticas y quirúrgicas con la provisión de clínicas privadas.

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