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Viernes, 14 de noviembre de 2014   |  Número 64
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editorial
Sube el IVA, se encarece la Sanidad

La sanidad privada, al igual que la pública, se enfrenta a un incremento del IVA para determinados productos sanitarios (que pasan a tributar de un reducido del 10% a un IVA general del  21%), tras la publicación de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de enero de 2013 en la que se declaraba que España había incumplido la Directiva del IVA y obligaba a subir al 21% el IVA del material y los equipos sanitarios. Esta situación supone gravar los costes tanto de la sanidad privada como de la pública y encarecer su funcionamiento en general.

En este contexto de encarecimiento del servicio, la subida del IVA sanitario de un 10 a un 21%, aplicable a partir del 1 de enero de 2015, implicará un incremento de costes para el sector hospitalario privado de 82.809.206 euros (un 2,6 % de sus compras habituales), lo que supone un 0,8% de sus ingresos: así lo recoge la actualización de 2014 del Informe “Análisis del impacto de la subida del IVA en el sector sanitario privado español”, desarrollado por el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS), con motivo de la próxima entrada en vigor de la norma reguladora del IVA.

La extrapolación al mercado hospitalario privado del citado 0,8% supone una reducción de los resultados en EBITDA de un 8% de media. Y esto significa que el 53% de los hospitales privados en España tendrá resultados en EBITDA negativos o menores de 500.000 euros y ello impactará tanto en su solvencia y sostenibilidad como en el empleo cualificado que generan.

Por otro lado, si no se compensa este incremento con medidas que involucren a toda la cadena de valor del sector y del sistema y no se plantean medidas de estímulo a la compra de tecnología, como ocurre en otros sectores productivos, se producirá un evidente riesgo de viabilidad futura de muchos centros, además de una posible ralentización de las inversiones por parte de los hospitales y clínicas privadas debido a la fuerte subida del coste real en la adquisición de bienes de inversión (incremento superior al 2,6%) y ello puede afectar sin duda a la competitividad de nuestro sistema.

En definitiva, el impacto de esta concatenación de hechos impacta en un sector en el que la cooperación entre el Estado y las empresas no ha alcanzado el nivel óptimo deseable, ya que tan solo el 11% del presupuesto de gasto sanitario público se aplica a los conciertos de operadores de sanidad privada, el sistema de mutualismo administrativo (MUFACE, ISFAS, MUGEJU) se mantiene con dificultades crecientes y las concesiones administrativas se han visto ralentizadas y mermadas en su desarrollo futuro.

En este contexto de complejidad, es fundamental que se recuperen los equilibrios y que España, siendo uno de los países en los que la prestación y aseguramiento privados son más económicos, adopte medidas que traten de beneficiar al sistema en su conjunto. En ese sentido, el favorecer el aseguramiento privado y voluntario con los estímulos necesarios en el orden económico, financiero, social y asistencial es prioritario.

Además, se hace imprescindible que se inicie un debate profundo que estructure y establezca prioridades y que permita a los ciudadanos tomar conciencia sobre las dificultades del escenario actual, de su ineludible participación y responsabilidad en el uso racional del Sistema y de las posibles alternativas de colaboración de la iniciativa privada en la gestión, desarrollo o complemento de la cobertura sanitaria pública. Por otro lado, es fundamental que se explique adecuadamente el rol que ya juega actualmente en España el seguro de salud privado y los beneficios que supone para el conjunto de la población -no sólo para sus propios usuarios- en términos de descarga de presión asistencial en el ámbito público y por lo tanto de contribución a dotarlo de solvencia y sostenibilidad.

Debemos pensar más en instaurar políticas estructurales de medio y largo plazo que salvaguarden el derecho de todos a la Salud tal y como marca nuestra Carta Magna, que en estrategias coyunturales cortoplacistas de corto recorrido. Para ello nada mejor que la búsqueda de las sinergias y las complementariedades necesarias entre los dos sistemas, tratando de evitar duplicidades, ineficiencias y gastos innecesarios.

 

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