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Viernes, 16 de junio de 2017   |  Número 93
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sanidad al día
es una enfermedad esquelética sistémica caracterizada por una disminución de la densidad mineral ósea
Tus huesos, tu calidad de vida
Frente a la osteoporosis, que afecta a unos 3 millones de personas en España, Hospitales San Roque recomienda la prevención

Redacción. Madrid
"La osteoporosis es asintomática, no produce dolor a no ser que aparezca su consecuencia, la fractura; por eso es tan importante la prevención y realizarse pruebas individualizadas con el fin de frenarla si ha aparecido ya, que es perfectamente posible con los tratamientos actuales", señala Ángeles Acosta Mérida, reumatóloga de Hospitales San Roque en Las Palmas, Maspalomas y Vecindario, quien aclara que se trata de "una enfermedad esquelética sistémica caracterizada por una disminución de la densidad mineral ósea y por un deterioro de la microarquitectura que debilita el hueso y lo hace más susceptible a fracturas".

Ángeles Acosta Mérida, reumatóloga de Hospitales San Roque en Las Palmas, Maspalomas y Vecindario.

Generalmente, la pérdida de hueso se produce a lo largo de los años: "Los huesos se terminan de formar en torno a los 30 años, que es cuando se produce el pico de masa ósea", explica la especialista, "a partir de ese momento la destrucción es mayor que la formación y, de manera natural, se va perdiendo con la edad", principal factor de riesgo que se acentúa en el caso de mujeres «porque, con la menopausia, se pierde el papel protector de los estrógenos", razón por la que las mayores de 60 años son frecuentemente diagnosticadas con la enfermedad.

Otros factores de riesgo son el aporte insuficiente de calcio y de vitamina D, ciertos trastornos genético-hereditarios, el uso de algunos medicamentos o la falta de ejercicio regular: "Por esto es importante durante toda la vida, pero más en el caso de mujeres postmenopáusicas, el consumo de calcio a través de la dieta y, para que tenga lugar la síntesis de vitamina D a nivel cutáneo, la exposición al sol sin protección (porque hace de pantalla) pero con las debidas precauciones, esto es: antes de las diez de la mañana o después de las cuatro de la tarde, tal como recomiendan los dermatólogos".

La prueba que se emplea para diagnosticar la osteoporosis es la densitometría que, "con la misma técnica que los rayos X pero muchísima menos radiación, nos permite detectar la densidad de calcio que hay en el hueso". Se trata de «una prueba muy barata y sencilla que en Hospitales San Roque realiza un técnico especializado", prosigue Acosta, "aunque no es necesario que se la hagan todos los pacientes, sólo la población de riesgo", que son las mujeres postmenopáusicas mayores de 65 años, postmenopáusicas de cualquier edad con algún factor de riesgo, varones mayores de 70 o mayores de 50 años que presenten factores de riesgo, pacientes en tratamiento con corticoides y aquellos que tienen antecedentes de fractura por fragilidad después de los 50 años. También deberán hacerse densitometría aquellas mujeres con menopausia precoz y que tengan algún otro factor de riesgo.

"La consecuencia de la osteoporosis es la fractura producida por un traumatismo de bajo impacto", subraya la especialista, "se produce tanto en mujeres como en hombres y las típicas son las de vértebra, muñeca, húmero proximal y cadera", no siendo infrecuente en este último caso que, por el debilitamiento del hueso, primero se produzca la fractura y después la caída. El factor de riesgo determinante, por su parte, es la edad —"una persona de 90 años tiene más probabilidades de padecer osteoporosis que una de 75"—, seguido por "algo muy importante que casi nunca se nombra: un índice de masa corporal por debajo de 19", debido a que la gente muy delgada "no carga el hueso y, por lo tanto, no lo activa, ralentizando el metabolismo óseo y debilitándolo más aún".

Otros factores de alto riesgo de osteoporosis son los antecedentes familiares de fractura, "que la madre se haya roto la cadera por fragilidad" y el consumo de corticoides "porque producen descalcificación". Entre los factores de riesgo moderado se encuentran el consumo de tabaco y alcohol, las enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide, las patologías por mala absorción (celiaquía), la cirugía bariátrica en pacientes con obesidad mórbida, los tratamientos con anticonvulsivantes y la menopausia precoz, así como factores relacionados con las caídas como el consumo de psicofármacos, trastornos del movimiento como la enfermedad de Parkinson o los trastornos de la visión.

Respecto a la prevención, "lo primero que hay que tener en cuenta son las medidas generales", aconseja la reumatóloga, entre las que se encuentran "el aporte adecuado de calcio con la ingesta, sobre todo, de lácteos (leche desnatada, queso tierno, yogur enriquecido), además de frutos secos y pescado", evitando en lo posible los suplementos externos, que sí se administran a personas cuyo aporte en la dieta es insuficiente. Es importante tener unos niveles adecuados de vitamina D, ya que ésta tiene un papel crucial en el metabolismo del hueso: "Tener adecuada suplementación en aquellos pacientes que la requieran se asocia a menor riesgo de fractura y maximiza la respuesta a los tratamientos para la osteoporosis", puntualiza, quien aconseja "realizar determinación de vitamina D en situaciones que predisponen a su déficit: el hipertiroidismo, la enfermedad renal crónica, la celiaquía, la obesidad, la enfermedad inflamatoria intestinal, la diabetes o el hiperparatiroidismo primario", así como medir niveles en pacientes ancianos.

"Un paciente encamado pierde en una semana la misma masa ósea que, de manera natural, perdería en un año", destaca Acosta, de ahí la importancia de "la práctica regular de deporte de bajo impacto, como montar en bici por terreno llano, andar a ritmo rápido y los ejercicios cardiovasculares que mantengan el hueso activo". Cuando la enfermedad ya se ha manifestado, "disponemos de diferentes fármacos, por lo que el tratamiento es individualizado dependiendo de la gravedad o complicación de la osteoporosis", pero se centra básicamente en "la ralentización o detención de la pérdida mineral, el aumento de la densidad ósea, la prevención de fracturas y el control del dolor". La buena noticia es que, previniendo a lo largo de la vida, podemos llegar a mayores con unos huesos mejor preparados para hacerle frente a la enfermedad.

 

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