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Viernes, 18 de enero de 2013   |  Número 44
EDITORIAL
Un año por delante

El año viene cargado de incertidumbres y la sanidad no es una excepción, más bien lo contrario, será una constante puesto que las reformas del sistema seguirán trayendo un sinfín de propuestas y comentarios desde todas las partes del amplio y rico espectro institucional englobado bajo el paraguas sanitario.

En ese contexto y a lo largo de 2013 el IDIS continuará haciendo énfasis en su misión, visión, valores y objetivos fundacionales, teniendo en cuenta que el IDIS actúa promoviendo la imagen de la sanidad privada ante la población a fin de lograr su integración en el sistema sanitario español, desempeñando su papel institucional estratégico aplicando los valores que forman parte integrante de su cultura de compromiso (Confianza, compromiso, responsabilidad, calidad y excelencia asistencial).

Los objetivos se centrarán en reforzar con tesón la reputación y marca de la sanidad privada ante todos los grupos de interés consiguiendo resultados en términos de reputación sectorial a través de la búsqueda de sinergias. Promoveremos, impulsaremos y desarrollaremos todas las iniciativas que desde la sanidad privada estén encaminadas a la consecución de un óptimo nivel asistencial y sanitario de toda la población, procurando la mayor integración de la sanidad privada en la planificación asistencial de la población y promoviendo y promocionando el elevado nivel de calidad asistencial, así como fomentando la excelencia en los procesos e iniciativas de investigación, docencia y formación alcanzados por la sanidad privada.

Las actividades y sus resultados a lo largo de 2013 vendrán avaladas por las elevadas cifras de demanda de sanidad privada, que son sin duda un marcador de satisfacción del usuario que elige la sanidad privada.

Recordemos que en año anterior el IDIS quiso evaluar diferentes aspectos de la sanidad privada en el denominado Primer Barómetro de la Sanidad Privada, que tendrá su continuidad este año.  Según apuntaron sus datos, existe un alto grado de satisfacción con los servicios que ofrece la sanidad privada en España. La sanidad privada cuenta con una valoración media de 7,7 en una escala de 1 al 10, con 8 de cada 10 asegurados otorgándole una valoración por encima del notable, estos datos son relevantes teniendo en cuenta que los participantes son usuarios críticos y exigentes, en el sentido de que pagan directamente por los servicios que reciben.

Además, es destacable el hecho de que el 85% de los participantes en el Barómetro son conocedores de la sanidad pública porque son usuarios de ambos sistemas y de que la puntuación es mayor cuanto más tiempo llevan los asegurados con el seguro. En este sentido, los asegurados con más de cinco años otorgaron una valoración media de 7,8 frente a aquellos con una antigüedad de menos de un año, que la valoran con un 7,2. En conjunto El 91% de quienes tienen un seguro privado recomendaría el uso de la sanidad privada.

Estos resultados significan de nuevo un aliciente para los profesionales a continuar proporcionando una medicina de excelencia. Además, también significa un estímulo para continuar con la apuesta de la sanidad privada por la formación, el soporte y la capacitación técnica de los profesionales que trabajan en el sector. En España, 253.000 profesionales trabajan en la sanidad privada con el compromiso de atender al paciente, siendo este sector un motor generador de empleo de calidad.

Además de evaluar las cifras de la sanidad privada y testar la opinión del usuario de la misma, el IDIS llevó a cabo en 2012 el Primer Estudio que analiza los resultados obtenidos en los centros sanitarios privados,  análisis  que también tendrá su continuidad en este 2013. El Estudio RESA, arrojó datos de interés sobre la asistencia en los hospitales privados:

1. El modelo de gestión privada es eficiente. De hecho, los resultados de este indicador sitúan a los centros participantes entre los mejores resultados obtenidos a nivel internacional con una estancia media observada de 3,7 días en 2011, con un rango que incluso en los extremos no llega a los cinco días.

2. El sector sanitario privado también es accesible en la atención sanitaria.  Y es que en este caso los tiempos de espera para la realización de pruebas complementarias y para la entrega del informe de pruebas complementarias son excelentes. Por ejemplo, el tiempo de espera para una mamografía es inferior a 15 días, una tomografía axial computarizada (TAC) apenas supera los 9 días y la resonancia magnética (RM) no llega a una espera media de 10 días con escasa variación entre los centros. En este contexto, también es importante tener en cuenta que la entrega de las pruebas es inferior a los 4 días en las mamografías, 5 para un TAC y 6 en la resonancia magnética. Además, la entrega de pruebas es prácticamente inmediata en los casos más perentorios, como evidencian los límites inferiores de la desviación estándar que están en menos de un día, situándose la media en tan solo 5 días.

Por otro lado, el tiempo medio de primera asistencia en urgencias se dividió en dos etapas: valoración y clasificación del paciente en el momento de llegar a urgencias en función de la prioridad/gravedad del caso y el tiempo entre el “triaje” y la atención médica por el facultativo. De hecho, en 1 millón de urgencias evaluadas en 2011, el tiempo medio para la atención facultativa en urgencias no supera los 16 minutos y para la atención en “triaje” de urgencias se sitúa en los 9 minutos.

En este indicador se analizaron también los tiempos para intervenciones quirúrgicas de cirugía mayor (con anestesia general) de las intervenciones programadas. Los datos extraídos muestran que existe una excelente disponibilidad de los recursos con una demora quirúrgica de menos de 4 semanas con un límite inferior de menos de dos semanas.

Uno de los ítems estudiado fue el tiempo medio trascurrido entre el diagnóstico  y el tratamiento en cáncer de mama. Las recomendaciones de los programas sanitarios suelen cifrar como estándar adecuado tiempos de demora entre las 8-10 semanas para la atención del cáncer de mama. En el caso de la sanidad privada los tiempos de respuesta desde el diagnóstico del cáncer de mama hasta el inicio del tratamiento son inferiores a 3 semanas, algo muy por debajo de este estándar.

3. Otro aspecto que se tuvo en cuenta fue la resolución asistencial, donde los resultados de los indicadores mostraron proporciones habituales en la asistencia hospitalaria. Con unas tasas de retorno tras las 72 horas del alta en urgencias del 3,4% y una tasa de reingresos a 30 días desde el alta del 4,6%.

4. Además, el modelo de gestión privada cumple con los estándares de calidad y seguridad del paciente. Existe un 68% de los centros que cuentan con algún tipo de acreditación o certificación de calidad. Además, el 80% de los hospitales han acreditado o certificado las áreas más relevantes. Asimismo, más de tres cuartas partes de los centros dispone de políticas formalizadas de seguridad del paciente como protocolo de higiene de manos, check list de cirugía segura, protocolo de evaluación del riesgo de úlceras por presión al ingreso o por problemas relacionados con la medicación, así como un sistema de notificación anónima de eventos adversos.

En este contexto, también es importante tener en cuenta que los indicadores de calidad obtenidos de la base de datos de pacientes (infección nosocomial, supervivencia del infarto agudo de miocardio, fracturas de cadera intervenidas en menos de 48 horas) mostraron unos niveles de calidad comparables o superiores a los de cualquier otra institución. La tasa de bacteriemias relacionadas con catéter central en UCI muestra una tasa de solo el 0.8% en comparación con otros centros;  la tasa de supervivencia de pacientes ingresados por síndrome coronario agudo presenta niveles similares a los de otros hospitales europeos (entre el 98,5% y el 96,8%).

Destacaron como muy positivos los porcentajes cercanos al 94% de cirugía de prótesis de cadera dentro de las 48 horas posteriores al ingreso hospitalario, ya que en la literatura se encuentran resultados mucho más bajos (incluso proporciones entre el 30%-50% de pacientes intervenidos con posterioridad a las 48 horas en algunos países y hospitales.

El contexto de la actual de la crisis económica ha obligado a las diferentes administraciones a adoptar medidas de efecto inmediato y políticas de austeridad, los datos muestran que es necesario plantear una agenda de cambios a medio y largo plazo que incluya reformas estructurales que afecten a muchos aspectos del sector sanitario. Y es que, cuando finalice la crisis, los problemas que venían generando déficit y desviaciones presupuestarias en el sector seguirán ahí: pacientes crónicos, sobreutilización de servicios, necesidad de incorporar nuevas tecnologías, etcétera.

En ese contexto se hace necesario llevar a cabo modificaciones estructurales que afecten, por ejemplo, a la organización de la actividad asistencial y las compras, políticas de contratación de personal, nuevos criterios de colaboración con el sector privado, etcétera. Por ello, el sector privado puede ser un aliado esencial del sector público y aportar, a través de la colaboración, todos los avances en materia de organización, eficiencia, control de costes, integración de profesionales, etcétera. 

Asimismo, y dentro de sus planteamientos generales, el IDIS considera que los problemas de la sanidad son de tal envergadura y tan sensibles que es imprescindible un acuerdo básico entre los principales actores del entramado de la salud para resolver los problemas en materia sanitaria. Un pacto por la Sanidad en el que, además de las fuerzas políticas, también intervengan las diferentes instituciones y empresas públicas y privadas. Por último, el Instituto apuesta por un sector sanitario privado que pueda competir internacionalmente, una internacionalización que requiere para su desarrollo de cierta sensibilidad e impulso por parte de las administraciones sanitarias.

En esta línea, IDIS ha llevado a cabo una serie de propuestas viables para la sostenibilidad del sistema, como son la ampliación del modelo MUFACE a otros colectivos, como a los funcionarios de comunidades autónomas o la desgravación fiscal por la contratación de seguros de salud a las rentas bajas, lo que supondría un ahorro de unos 608 millones de euros y una importante liberación de recursos sanitarios para el sector público.

Paralelamente, el IDIS impulsa la desgravación fiscal sanitaria puesto que la suscripción voluntaria de los seguros de salud revierte directamente en un ahorro para el sistema sanitario público, valorado en 631 euros por persona y año, y en una descarga de los recursos del sistema público, facilitando que éste alcance a toda la población. Y es que la sanidad privada ofrece una asistencia de calidad a quien elija un sistema complementario a la sanidad pública.

Integrar el sector privado dentro del sistema evitaría duplicidades en el consumo de recursos, generando ineficiencia y gastos innecesarios, y facilitaría que quien opte por el copago voluntario que significa tener una póliza privada descargue al máximo gasto posible al sistema sanitario público. En esa línea no solo los fenómenos colaborativos en sus diferentes modalidades, sino que además la integración de los historiales clínicos de la sanidad pública y la sanidad privada podrían evitar duplicidades en las pruebas, eliminando las ineficiencias del sistema, de tal forma que el aprovechamiento de recursos alcanzaría el máximo tanto en un sistema como en el otro.

El sector sanitario privado contribuye a la descarga y al ahorro del sistema público, descarga porque descongestiona la sanidad pública a través de la actividad que llevan a cabo los hospitales privados. Dado el modelo de seguro sanitario privado en España (seguro duplicado), los 7 millones de asegurados con pólizas privadas utilizan menos o no utilizan la sanidad pública, lo que puede considerarse una subvención oculta para el sistema público.

En la actualidad, la sanidad privada en  España cuenta con 447 centros, lo que representa un total de 53.530 camas. Es decir, supone el 51% de los hospitales de nuestro país y el 33% de sus camas. Estos datos y la alta valoración otorgada a la sanidad privada en el Primer Barómetro de Sanidad Privada avalan este sector, con el que hay que contar no sólo en la planificación estratégica del sector sanitario, sino como parte estructural del tejido económico español y, por lo tanto, como generador de riqueza. En Este sentido, sin duda, es el momento de relanzar la complementariedad de los sistemas público y privado a largo plazo, bajo la única perspectiva de preservación de los intereses de los ciudadanos.

 

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