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Viernes, 19 de septiembre de 2014   |  Número 62
editorial
Una virtud imprescindible, la comunicación

En los comienzos de este siglo XXI podemos disfrutar de algo que no ha tenido parangón en otras épocas de nuestra historia; asistimos a una eclosión sin precedentes de medios y formas de comunicación incomparable hasta nuestros días. Internet, las novedosas herramientas de comunicación social, todas ellas on-line, producen en nosotros y en nuestro entorno una avidez sin límites de información interactiva difícil de igualar.

Para comunicar bien en salud no es necesario ser un profesional sanitario consagrado versado en habilidades, herramientas, conocimientos y técnicas de comunicación, que sería lo ideal, pero si bien es cierto esto, también lo es que difícilmente se puede hacer una comunicación adecuada y óptima en esta área sin tener una especialización, unos conocimientos previos y una experiencia sectorial que doten de solidez, rigor y objetividad a nuestro mensajes.

Decía Isócrates, discípulo de Sócrates y alabado por Platón, que “no debes hablar sino cuando estés perfectamente instruido o cuando te veas obligado a romper el silencio. Sólo en este caso vale más hablar que callar; fuera de éste, más vale callar que hablar”. Desde entonces, en los principios de la comunicación especializada pocos cambios ha habido. El entorno de la salud, cuya base está sustentada sobre el individuo, requiere al menos el respeto a quien está atento a nuestros mensajes, ofreciéndole conocimiento, rigor, honestidad, transparencia, huyendo de la demagogia y de las palabras fatuas, sin contenido, que tanto esgrimen por desgracia algunos. Nada de ello es posible si fallan las bases.

También Baltasar Gracián afirmaba que “la discreción en el hablar importa más que la elocuencia”. Este principio, tan contundente y sencillo, junto al anterior, de estar versado sobre lo que dices, conforman el eje sobre el que debería fluir toda la comunicación especializada en salud, se ejerza desde la tribuna y el entorno que se ejerza.

Una boutade en honor a la importancia de la reflexión y la brevedad en comunicación: el considerado como mejor discurso de Churchill (“blood, toil, tears and sweat”, traducido aquí por “sangre, sudor y lágrimas”) dura apenas cinco minutos. Nuestros miedos no deben ser nunca por hablar poco, sino por hablar demasiado. Para comunicar, lo más importante es esforzarse y trabajarlo antes, para lograr que dure el tiempo necesario para proyectar el mensaje a transmitir; no debe durar ni un minuto de más, si es que realmente queremos transmitir algún mensaje y no simplemente escucharnos en un puro ejercicio narcisista.

Otra buena anécdota la protagonizó el insigne doctor Gregorio Marañón cuando le preguntaron sobre la principal herramienta de diagnóstico y él señaló a la silla como la fundamental,  la clave de Sol; y cuando le pidieron que lo aclarara él lo resumió certeramente: la silla es la que te permite interaccionar e interactuar con el paciente, es el elemento y la herramienta más importante ya que es donde se produce la comunicación de verdad y por lo tanto la complicidad con nuestro interlocutor, es donde, por ende, se gesta la esencia del acto médico y adquiere su grado más sublime, que no es otro que la óptima relación médico-paciente.

En definitiva, la comunicación reflexiva, eficaz, proactiva y constante, la búsqueda de la complicidad y el tratar de involucrar a los diversos interlocutores y partners es uno de los hechos diferenciales que distingue no solo a las personas sino también a las instituciones, organizaciones y empresas. Tratar de encontrar y dar forma a esa relación de socio y aliado es fundamental.

Es en estos principios de análisis estratégico, reflexión, objetividad, transparencia, rigor, tenacidad, conocimiento y prudencia donde IDIS y sus miembros asientan sus bases estratégicas de desarrollo a través de su contribución a la generación de conocimiento y a su difusión adecuada y constante, teniendo en cuenta además todas las herramientas de comunicación disponibles y valorando y respetando al máximo la función del profesional de la comunicación entendiendo la complejidad, especialización, dificultad y ámbito de su tarea.

En cualquier caso, cuanto más andamos ensimismados con las diferentes formas, usos y herramientas de comunicación, más nos damos cuenta que la comunicación en sí misma se encuentra enfrentada a un periodo de cambio profundo. La comunicación social e incluso la interpersonal están pasando por momentos de crisis justo en el preciso instante en el que los medios y la información son más abundantes y diversos.

Esto que sin duda es un problema, adquiere mayores dimensiones en el caso de la medicina y de la salud, y es aquí precisamente donde IDIS en representación de sus miembros está haciendo un esfuerzo especial, poniendo un empeño y un énfasis constante en hacer llegar sus mensajes a todos los grupos de interés con los que interactúa, tratando de dar respuesta a todas sus necesidades y demandas que manifiestan respecto de la Fundación, del sector y de aquello que somos y representamos.

Hoy vivimos tiempos en los que la información nos desborda, somos ciertamente incapaces de gestionar tal volumen de datos, cifras, acaecidos, avances, opiniones, hechos y dichos, etc… pero no solo eso, sino que además es la época en la que el ser humano en su conjunto se ha vuelto más suspicaz en general. Si a ello le añadimos el hecho de que parece que nos falta tiempo para todo, la resultante no puede ser otra que la tentación de no dar la importancia que merece a los procesos, estrategias y resultados que lleva asociados la comunicación.

La comunicación de por sí es un valor esencial en el tramo y la senda de los intangibles, máxime si tenemos en cuenta que hoy por hoy los aspectos subjetivos como la percepción o la reputación, en definitiva la confianza, llegan a ser tan relevantes al menos como los valores tradicionales y datos objetivos que conforman una cuenta de resultados.

IDIS en representación y contando con la colaboración de todos sus miembros promueve esta visión estratégica de la comunicación y sus herramientas, entendiendo que si hay un paradigma donde la comunicación es esencial es precisamente el de la medicina, la salud y por ende el de la sanidad.

Por ello IDIS permanece atento a la actualidad, promueve y manifiesta su opinión de forma constante ante cualquier acontecimiento que le pueda afectar y además, a través de sus diversos estudios e informes, aporta conocimiento, datos y propuestas en beneficio de la sociedad en su conjunto en aras a contribuir a dotar a nuestro sistema sanitario de calidad, solvencia y sostenibilidad, fortaleciendo y consolidando su reputación interna y externa más allá de nuestras fronteras.

 

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