Mayte Segura, directora de Comunicación de la Fundación IDIS
Publica la Fundación IDIS, como cada año, los datos del “Observatorio del sector sanitario privado” y vuelven los resultados a demostrar que este sector es un pilar fundamental para el conjunto del sistema de salud. Y volvemos también a encontrarnos ante la certeza de que el verdadero desafío al que nos enfrentamos como sociedad exige una mirada amplia, integradora y colaborativa. Porque si algo hemos aprendido en los últimos años es que la sostenibilidad y la calidad del sistema sanitario dependen, cada vez más, de la capacidad de sumar esfuerzos y aprovechar todos los recursos disponibles, en beneficio del paciente.
Precisamente, uno de los principales mensajes que deja la nueva edición del Observatorio del Sector Sanitario Privado es que la colaboración público-privada ya no es una opción complementaria, sino una necesidad estratégica. Los datos son contundentes y reflejan una realidad: el sector sanitario privado desempeña un papel esencial en el funcionamiento del sistema sanitario español.
Actualmente, 12,8 millones de personas cuentan con un seguro privado de salud en España. Además, la sanidad privada asume cerca del 30 % de las altas hospitalarias y realiza el 42 % de las intervenciones quirúrgicas. A ello se suma un incremento constante en la frecuencia de uso del seguro sanitario, reflejo de una ciudadanía que busca accesibilidad, agilidad y capacidad de respuesta. Detrás de estos porcentajes hay un hecho: millones de ciudadanos confían cada día en un modelo sanitario, el privado, que forma parte estructural del sistema de salud español.
Pero el sector sanitario privado, además de su aportación asistencial, representa también un importante motor económico y social. El gasto sanitario privado alcanza los 37.048 millones de euros, lo que supone el 2,47 % del PIB nacional. Si se incorpora la actividad derivada de la colaboración público-privada, esa cifra asciende hasta el 3,14 % del PIB. Son magnitudes que reflejan capacidad de inversión, generación de empleo, innovación y contribución al desarrollo económico del país.
Estos datos no solo evidencian el peso del sector, sino también su contribución directa a aliviar la presión que soporta el sistema público. En un contexto de elevada demanda asistencial y listas de espera crecientes, la prioridad debe ser siempre el paciente y, para atender adecuadamente sus necesidades, es imprescindible integrar todos los recursos disponibles, públicos y privados, bajo criterios de coordinación, eficiencia y complementariedad.
La colaboración entre ambos ámbitos implica fortalecer el conjunto del sistema sanitario mediante una utilización inteligente de las capacidades existentes. Significa entender que los desafíos actuales requieren soluciones compartidas y que la cooperación aporta valor cuando se orienta a mejorar la accesibilidad, la calidad asistencial y los resultados en salud.
Especialmente relevante es también el compromiso del sector privado con la innovación. La inversión en tecnología médica y equipamientos sanitarios de última generación constituye una apuesta decidida por ofrecer una atención de calidad y adaptada a las nuevas necesidades clínicas. Pero incorporar tecnología no es suficiente. El verdadero reto consiste en integrarla de forma ética, eficiente y centrada en el paciente. La digitalización debe servir para humanizar la atención, mejorar la experiencia asistencial y facilitar decisiones clínicas más precisas y seguras. Es decir, la innovación adquiere toda la amplitud de su sentido si contribuye a construir un sistema más accesible, sostenible y orientado a las personas.
Nos encontramos en un momento decisivo para el sistema sanitario. Las decisiones que se adopten en los próximos años marcarán la capacidad de respuesta de la sanidad española durante décadas. Por eso resulta imprescindible apostar por modelos de cooperación que permitan aprovechar el talento, la experiencia y los recursos de todos los actores implicados. Y por eso la pertinencia del lema de la Fundación IDIS este año: Una nueva salud es cosa de todos.
Sabemos que la salud es uno de los grandes pilares de cualquier sociedad avanzada y sabemos también que nadie puede afrontar en solitario los desafíos sanitarios del presente y del futuro. Por tanto, solo desde el trabajo conjunto, la innovación compartida y la integración de recursos podremos construir un sistema sanitario sostenible, centrado en las personas y capaz de cuidarlas mejor.