Martes, 29 de septiembre de 2026   |  Número 194
"Bien integrada, la tecnología le devuelve tiempo al sanitario para escuchar al paciente"
Entrevista a Luis Campo, CEO de GE HealthCare Iberia
Luis Campo, CEO de GE HealthCare Iberia

La tecnología sanitaria ha dejado de ser una suma de equipos independientes para convertirse en el hilo conductor de toda la ruta asistencial. En esta entrevista, Luis Campo, CEO de GE HealthCare Iberia, analiza el profundo cambio de paradigma que atraviesa el sector, donde el verdadero salto cualitativo no reside en la potencia aislada de las máquinas, sino en la integración de datos, software y flujos clínicos.

Desde el papel de la inteligencia artificial como un asistente diario para el diagnóstico por imagen hasta la implantación de Command Centers para optimizar la gestión hospitalaria, Campo dibuja una hoja de ruta marcada por la interoperabilidad, la eficiencia operativa y la necesidad de escalar las mejores prácticas en el sistema sanitario.

Frente a retos clave como la escasez de profesionales o la exigencia de sostenibilidad financiera y medioambiental, el máximo responsable de la compañía en la península defiende evaluar la innovación por el valor global que genera durante todo su ciclo de vida. Además de subrayar cómo la automatización puede aliviar la carga administrativa de los sanitarios para proteger el trato humano, anticipa el impacto disruptivo de la teranóstica (la combinación de diagnóstico y terapia molecular) como una de las grandes llaves para revolucionar el abordaje de enfermedades complejas como el cáncer o el alzhéimer en los próximos años.

GE HealthCare lleva décadas acompañando la evolución de la Medicina. ¿En qué momento se encuentra ahora mismo la tecnología sanitaria y qué transformación cree que veremos en los próximos años?

La tecnología sanitaria está experimentando una transformación profunda. Venimos de años en los que la innovación se ha centrado principalmente en mejorar las prestaciones de cada equipo. Ahora, el siguiente salto consiste en conectar las tecnologías a lo largo de todo el recorrido asistencial.

La imagen médica, por ejemplo, está dejando de ser una prueba aislada para acompañar al paciente desde la detección y el diagnóstico hasta el tratamiento y el seguimiento. En los próximos años veremos una mayor integración entre equipos, software y datos clínicos, lo que permitirá tomar decisiones más precisas y adaptar mejor la atención a cada paciente.

Esta evolución también transforma el papel de las compañías de tecnología sanitaria, que debemos conocer mejor que nunca las necesidades del conjunto del hospital y ofrecer respuestas cada vez más integradas. Desde esa perspectiva, en GE HealthCare aprovechamos la experiencia acumulada durante más de 130 años de innovación en tecnología sanitaria y diagnóstico farmacéutico para anticiparnos a los retos de la próxima era de la medicina.

La inteligencia artificial está entrando con fuerza en hospitales y sistemas sanitarios. ¿Dónde cree que puede aportar más valor la IA?

La inteligencia artificial aporta más valor cuando se integra en el trabajo cotidiano de los profesionales. En diagnóstico por imagen ya puede ayudar a priorizar estudios, automatizar tareas repetitivas, realizar mediciones, identificar posibles hallazgos o mejorar la calidad de las imágenes.

Encontramos ejemplos en las secuencias ultrarrápidas de resonancia, los algoritmos de deep learning aplicados a la mamografía o el análisis multiparamétrico hepático en ecografía.

Debemos entenderla siempre como un asistente inteligente que actúa bajo el criterio del profesional sanitario. Su función es ayudarle a gestionar mejor la información y dedicar más tiempo a los casos que requieren mayor atención. El reto al que nos enfrentamos ahora es integrar estas soluciones de forma fiable, segura y escalable en los flujos de trabajo.

España está haciendo una apuesta importante por la digitalización de la sanidad, pero todavía existen diferencias entre comunidades y centros. ¿Qué cree que necesita nuestro sistema para aprovechar realmente todo el potencial de la tecnología?

España cuenta con profesionales altamente cualificados y con centros que han impulsado iniciativas digitales de referencia. Sin embargo, además de consolidar los avances conseguidos, debemos aprender de las mejores prácticas de otros países y sectores.

Un ejemplo es la implantación de Command Centers o centros de mando, una iniciativa estrechamente ligada a la transformación digital en la que la gestión del cambio resulta tan importante como la propia tecnología. Estas soluciones permiten gestionar de forma integrada variables operativas y clínicas y, en un entorno tan complejo como el hospitalario, ayudan a anticipar cuellos de botella, optimizar procesos y mejorar la eficiencia asistencial.

El verdadero reto es lograr que las experiencias que demuestran su valor puedan escalarse y extenderse de forma homogénea. Para ello, es fundamental avanzar en interoperabilidad, de modo que la información acompañe al paciente y esté disponible para los profesionales con todas las garantías de seguridad y privacidad. También son necesarias una visión de largo plazo, una gobernanza sólida de los datos y mecanismos que permitan medir el impacto real de las iniciativas.

Todo ello debe apoyarse en la formación y en una estrecha colaboración entre administraciones, organizaciones sanitarias, profesionales y compañías tecnológicas.

Uno de los grandes retos de la sanidad es hacer compatible la incorporación de innovación con la sostenibilidad del sistema. ¿Cómo se consigue que una tecnología innovadora no sea solo más avanzada, sino también más eficiente y accesible?

Una innovación debe evaluarse por el valor que genera durante todo su ciclo de vida. Además de sus prestaciones técnicas, debemos analizar si mejora los tiempos de atención, evita repeticiones, optimiza el uso de los recursos o aumenta la disponibilidad de los equipos.

La eficiencia también depende de todo lo que acompaña a la tecnología. Los servicios remotos y predictivos pueden anticipar incidencias y reducir paradas no planificadas, mientras que la formación permite aprovechar mejor las capacidades disponibles. Los modelos de gestión y financiación también pueden facilitar una incorporación gradual de la innovación.

A esta dimensión económica y asistencial debemos sumar la sostenibilidad medioambiental. En GE HealthCare incorporamos criterios ambientales desde las fases de desarrollo de nuestros productos, con el objetivo de contribuir a una economía circular. Esto implica trabajar para reducir el consumo energético de los equipos, favorecer la reutilización de componentes y promover un uso más eficiente de los recursos, minimizando así el impacto ambiental de la tecnología a lo largo de su ciclo de vida.

Por tanto, debemos evolucionar desde una visión centrada en la adquisición de equipos hacia otra basada en los resultados clínicos y operativos que la tecnología aporta al sistema.

La falta de profesionales sanitarios es uno de los grandes desafíos del sistema. ¿Puede la tecnología ayudar a aliviar esta presión sin deshumanizar la asistencia?

Así es, siempre que se diseñe para reducir cargas y liberar tiempo para la atención clínica. La automatización puede asumir tareas rutinarias y organizar la información para que los profesionales se concentren en los casos más complejos.

Las soluciones remotas también permiten compartir conocimiento entre centros y facilitar el apoyo de especialistas allí donde determinados perfiles son más escasos. Sin embargo, la respuesta no puede ser exclusivamente tecnológica.

También requiere formación, nuevos modelos organizativos y la participación de los sanitarios en el diseño de las soluciones. Bien integrada, la tecnología puede devolver tiempo al profesional para escuchar, explicar y acompañar al paciente. Es ahí donde contribuye también a una asistencia más humana.

Para terminar, si tuviera que señalar una tecnología o innovación que vaya a cambiar especialmente la forma en que diagnosticamos y tratamos a los pacientes en los próximos cinco o diez años, ¿cuál es y por qué?

Destacaría la teranóstica, una estrategia personalizada de medicina nuclear que combina diagnóstico y terapia sobre una misma diana molecular. Mediante técnicas de imagen y radiofármacos específicos, permite localizar determinadas características de la enfermedad, seleccionar a los pacientes que pueden beneficiarse de una terapia dirigida y evaluar su respuesta.

Su aplicación está especialmente avanzada en oncología, donde ya contribuye al abordaje de algunos tumores. A medida que progresen la investigación y el desarrollo de nuevos biomarcadores y tratamientos, se espera que su utilidad pueda extenderse a otras áreas, incluidas enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.

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