La cirugía de reemplazo articular de rodilla y cadera es uno de los procedimientos más habituales para tratar la artrosis avanzada y otras patologías que producen dolor persistente y limitación funcional. En los últimos años, la incorporación de la cirugía robótica asistida ha supuesto un avance relevante en este campo, al permitir una mayor precisión quirúrgica y una planificación personalizada adaptada a cada paciente, así lo explica el doctor David Cimas Hernández, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital San Francisco de Asís – Madrid.
Es importante aclarar que la cirugía robótica no sustituye al cirujano. Se trata de sistemas de asistencia que ayudan al especialista durante la intervención, aportando información detallada y guiando determinados pasos del procedimiento. Antes de la cirugía, se realiza una planificación preoperatoria basada en imágenes tridimensionales de la articulación, lo que permite estudiar con exactitud la anatomía del paciente y definir la colocación óptima de la prótesis.
Durante la intervención, el sistema robótico ayuda a ejecutar los cortes óseos y el posicionamiento del implante con una precisión milimétrica, siempre bajo el control directo del cirujano. Este nivel de exactitud resulta especialmente relevante en prótesis de rodilla y cadera, donde una correcta alineación y equilibrio articular influyen de forma directa en la función, la durabilidad del implante y la sensación subjetiva del paciente al caminar, señala el especialista.
Entre las principales ventajas potenciales de la cirugía robótica frente a la cirugía convencional destaca la mayor exactitud en la colocación de la prótesis. Esta precisión contribuye a una biomecánica más adecuada de la articulación y puede reducir la variabilidad en los resultados quirúrgicos. Además, en algunos pacientes se ha observado una menor agresión de los tejidos blandos, lo que puede traducirse en menos dolor postoperatorio inicial, menor inflamación y una recuperación funcional algo más rápida en las primeras semanas.
En cuanto al proceso de recuperación, la cirugía robótica puede facilitar una movilización más precoz y, en determinados casos, una estancia hospitalaria ligeramente más corta. No obstante, es fundamental subrayar que la rehabilitación sigue siendo una parte esencial del tratamiento, independientemente de la técnica empleada. Un programa de fisioterapia bien estructurado y la implicación activa del paciente continúan siendo factores clave para lograr un buen resultado funcional.
A medio y largo plazo, la evidencia científica actual indica que los resultados en términos de dolor, movilidad y calidad de vida tienden a ser similares entre la cirugía robótica y la convencional, siempre que ambas sean realizadas por cirujanos con experiencia. Por ello, la elección de la técnica debe basarse en una indicación adecuada, las características del paciente y los recursos disponibles, más que en la tecnología por sí sola.
Desde el punto de vista del paciente, es importante entender que la cirugía robótica no garantiza automáticamente mejores resultados, pero sí puede aportar ventajas en precisión y recuperación temprana en casos bien seleccionados. La experiencia del equipo quirúrgico, una correcta indicación y un seguimiento postoperatorio adecuado siguen siendo determinantes en el éxito de la intervención.