Martes, 19 de enero de 2021   |  Número 132
Innovación como modelo de desarrollo y equidad
Editorial

Esta pandemia nos está haciendo aprender muchas lecciones de forma rápida y abrupta; de hecho, probablemente la enorme evolución que han tenido los canales y herramientas de comunicación digital favoreciendo las reuniones, seminarios, talleres, workshop, etc. en remoto no tendrá parangón en nuestra historia más reciente.

Los códigos QR bidimensionales - Quick Response code, "código de respuesta rápida" – han demostrado su utilidad, al igual que las consultas médicas no presenciales realizadas en remoto sin necesidad de desplazamiento por parte del paciente, que han sufrido una verdadera eclosión en este periodo, o la monitorización a distancia, que supone una atención constante y personalizada de forma ubicua.

Estos, junto a los proyectos de interoperabilidad y del análisis inteligente de los datos, son tan solo algunos ejemplos con los que ilustrar la velocidad de crucero a la que las TIC o tecnologías de la información y la comunicación se van incorporando de forma natural a nuestras vidas.

Pero el propósito de esta reflexión no es entrar en ejemplos puntuales, que seguro podremos encontrar infinidad de ellos especialmente en un sector vanguardista e innovador como es el de la salud y la sanidad, sino poner de manifiesto el carácter estratégico de la investigación y la innovación en un país, en el nuestro en concreto.

España se encuentra por debajo de la media de las naciones de nuestro entorno en inversiones destinadas a estas materias en relación con nuestro PIB. Esto hace que surjan iniciativas absolutamente encomiables por parte de la sociedad civil animando al gobierno a incrementar la partida dedicada a estos menesteres dentro de los Presupuestos Generales del Estado.

Una derivada de la apuesta decidida por la innovación es la generación de un modelo económico más potente, competitivo y pujante de cara al futuro en el que sin duda su importancia va a ser más determinante si cabe. Un modelo que va a suponer adquirir nuevas competencias, habilidades y conocimientos relacionados con la tecnología digital en sus diferentes modalidades y variantes.

Investigar e innovar en el área de la salud y la sanidad tiene un resultado multifactorial evidente en términos de equidad, de reducción de la mortalidad y de la morbilidad, de mejora de la calidad de vida y del bienestar de los pacientes, lo que repercute directamente en sus entornos familiares, profesionales, laborales y relacionales.

España no puede quedarse relegada a un papel que no sea el de ejercer el liderazgo en esta materia y buena prueba de ello es la ingente cantidad de ensayos clínicos que se desarrollan en nuestro país con participación de centros, profesionales y pacientes que con su esfuerzo y compromiso contribuyen al desarrollo de nuevos medicamentos y vacunas que sin duda ayudan a solventar problemas no resueltos, como es el caso de la actual pandemia, o a mejorar las características farmacológicas para conseguir una mayor eficacia, una mejor tolerancia y una mejor persistencia y adherencia terapéuticas.

Lo mismo podríamos decir de las empresas tecnológicas especializadas en la vertiente sanitaria. Su apuesta por nuestro país es decidida y buena prueba de ello la constituye, como en el caso de la industria farmacéutica y biofarmacéutica, la solidez de sus inversiones en España y la búsqueda de la colaboración constante en aras a conseguir nuevos dispositivos y herramientas en el ámbito del diagnóstico, de la terapéutica o de la prevención.

Este perfil y esta apuesta por la innovación en salud y sanidad no solo debe persistir, sino que lo deseable es que mejore más si cabe y por lo tanto se impulse a través de medidas de todo tipo que favorezcan su desarrollo en base a la generación de escenarios previsibles, estables y seguros alejados de toda incertidumbre que puedan generar sensación de zozobra económica y social que alejen las inversiones.

En la agenda 2030 con el sustrato de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas la innovación es un elemento pivotal, clave en el que se articulan otras muchas soluciones a necesidades que hoy en día sobrevuelan sobre los diferentes escenarios geográficos de un mundo globalizado y emergente en el que solo una apuesta decidida por la innovación responsable y sostenible puede determinar un escenario más prometedor para las generaciones actuales y también para las futuras.

Apostar por la investigación y la innovación es la moneda de cambio más segura para conseguir un presente fructífero y un futuro prometedor, es un elemento estratégico que debe estar integrado en el genoma de toda administración que se precie, una vez que salud y economía son dos caras de la misma moneda y la una no puede ser impulsada sin la otra y viceversa, tal y como queda reflejado en el “Manifiesto por una mejor sanidad” que desde la Fundación IDIS acabamos de promover e impulsar.

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