Mayte Segura
Directora de Comunicación de la Fundación IDIS
Cuando aproximamos el diálogo alrededor de la innovación, encontramos que enseguida surgen avances y herramientas en torno a la Inteligencia Artificial. En el sector de la salud, además sabemos que estas herramientas impactan directamente en cómo diagnosticamos, cómo tratamos, cómo gestionamos los recursos y, en definitiva, cómo cuidamos de las personas. En este sentido, vemos además que la IA es una herramienta estratégica llamada a transformar el sistema de salud si se integra con criterio, evidencia y responsabilidad.
Desde la Fundación IDIS se ha asumido un papel clave como entidad conectora del sector sanitario privado, impulsando un proyecto plurianual de Inteligencia Artificial que se extenderá hasta junio de 2028, con el objetivo de analizar el estado de situación del sector, proponer acciones conjuntas y evaluar el grado de madurez alcanzado al término de este periodo. El propósito está no solo en incorporar tecnología, sino en construir un marco compartido que permita avanzar de forma coordinada, medible y sostenible.
La creación de este proyecto simboliza la voluntad de convertir la innovación en un proceso estructurado y colaborativo. Este laboratorio de ideas nace para reflexionar, compartir experiencias y, sobre todo, trasladar la IA a la práctica clínica y a la gestión sanitaria. Porque la verdadera revolución que nos trae la IA es el impacto real sobre pacientes y profesionales. El valor de la IA depende de cómo se integre en la práctica clínica, cómo se regule y cómo se gobierne. Es decir, la tecnología, por sí sola, no garantiza mejores resultados. Lo que sí puede garantizarlos es una implementación basada en evidencia, con una gobernanza sólida del dato y un marco ético robusto.
En sanidad, cualquier avance debe estar siempre al servicio de las personas. Y esa es, precisamente, la premisa que está guiando la estrategia del sector privado, precisamente para dotar al sector de estrategias compartidas, infraestructuras adecuadas y un sistema de vigilancia y monitorización que garantice un uso seguro, valioso y eficiente de la IA.
El proyecto de la Fundación IDIS se articula en torno a seis objetivos que reflejan una visión madura de la innovación: observar las iniciativas ya existentes; construir estrategias comunes; alfabetizar a los profesionales en el uso ético de la IA; ofrecer mejores prácticas; informar sobre avances relevantes; y difundir los resultados obtenidos en términos de valor y mejora en salud. Este enfoque evidencia que la Inteligencia Artificial puede convertirse en un aliado estratégico, ayudar a estratificar pacientes crónicos, optimizar agendas, priorizar casos complejos, reducir tiempos diagnósticos y disminuir la variabilidad clínica mediante sistemas de apoyo a la decisión basados en datos.
El sector sanitario privado español ha demostrado una notable capacidad de adaptación e innovación. Los casos de uso ya implementados en el sector están mejorando resultados clínicos, permitiendo avances que no solo incrementan la eficiencia, sino que también refuerzan la calidad asistencial.
Los ecosistemas de innovación clínica donde diferentes ramas y especialidades trabajan de manera coordinada para personalizar cada tratamiento son ya habituales. Investigaciones a gran escala con menor coste de personas y de recursos para nuevos tratamientos, diagnósticos más precisos y más rápidos, gestiones con menos burocracia, modelos de IA que activan hábitos de salud e impulsan la prevención son solo algunos de los ejemplos de la potencia que tienen las herramientas digitales y la IA. Herramientas que sabemos que, usadas de manera adecuada, van orientadas siempre al beneficio del paciente y la salud.
Tenemos la oportunidad de consolidar un modelo sanitario innovador, capaz de anticiparse a los desafíos demográficos y epidemiológicos. Para ello, será fundamental mantener el equilibrio entre innovación y regulación, y desplegar la IA con rigor científico, evaluación continua y métricas claras de impacto en resultados en salud.
La cuestión no es si la Inteligencia Artificial transformará la sanidad, sino cómo queremos que lo haga. Si la orientamos a generar valor clínico, a empoderar a los profesionales y a situar al paciente en el centro, estaremos ante la certeza de que innovar nos lleva a cuidar mejor.