En un contexto sanitario marcado por la presión sobre los recursos y la necesidad de mejorar los resultados en salud, Johnson & Johnson apuesta por una innovación que vaya más allá de la tecnología. Pablo Torres, director médico de su división MedTech en España, defiende un modelo basado en valor, donde la evidencia clínica y económica sea clave para garantizar el acceso real de los pacientes a los avances médicos.
La compañía, con más de 130 años de trayectoria, está impulsando soluciones que abarcan desde la cirugía robótica hasta tecnologías avanzadas en cardiología o prevención de infecciones, siempre con el objetivo de reducir complicaciones y optimizar la recuperación. Sin embargo, Torres subraya que el gran reto no es solo innovar, sino lograr que esa innovación llegue de forma equitativa al sistema sanitario.
En este escenario, la colaboración público-privada, la formación de profesionales y gestores, y el uso inteligente de los datos y la inteligencia artificial se posicionan como pilares fundamentales para construir una sanidad más eficiente, sostenible y centrada en el paciente.
Johnson & Johnson tiene una larga trayectoria en innovación sanitaria. ¿Cuáles considera que son hoy las áreas donde la innovación puede tener un mayor impacto en la calidad de vida de los pacientes?
La innovación es un proceso continuo que impulsa cambios significativos en los abordajes diagnósticos y terapéuticos de nuestros pacientes. En Johnson & Johnson llevamos más de 130 años desarrollando soluciones integrales orientadas a la recuperación de la salud de las personas. Esta trayectoria nos ha conducido hacia un modelo de medicina personalizada y de precisión, en el que las soluciones se adaptan a los retos anatómicos y biológicos de cada individuo.
Este impacto se refleja, entre otros ámbitos, en el desarrollo de plataformas de cirugía asistida por robot; en dispositivos quirúrgicos de energía y grapado que contribuyen a reducir de forma significativa las complicaciones asociadas a los procedimientos; en soluciones de ablación cardiaca específicas para el tejido, como la tecnología de campos pulsados; en sistemas de mapeo cardiaco de máxima precisión para la identificación de focos arrítmicos; y en avances aparentemente sencillos pero clave, como las suturas con patrones de sujeción optimizados para favorecer el cierre de la herida y minimizar complicaciones, así como recubrimientos antisépticos que ayudan a reducir la tasa de infecciones del sitio quirúrgico.
Hoy, la innovación está especialmente enfocada en la reducción de las complicaciones más frecuentes en el entorno sanitario. Si bien estamos logrando avances relevantes y cerrando brechas en materia de seguridad, aún queda un importante camino por recorrer.
¿Cuáles son actualmente los principales retos para una compañía como Johnson & Johnson en un entorno sanitario en constante transformación?
En un mundo ideal, la innovación transformadora, aquella capaz de cambiar las reglas del juego y optimizar de forma sustancial la recuperación de la salud, debería estar al alcance de todos los pacientes que la necesitan. Sin embargo, en un entorno caracterizado por recursos finitos y limitados, uno de los principales desafíos de los sistemas sanitarios es garantizar el acceso efectivo a la tecnología. En este contexto, la evidencia clínica, junto con la evidencia económica, resulta esencial para demostrar con datos objetivos el valor real de la innovación, más allá de las prestaciones técnicas de la tecnología. Se trata de evidenciar cómo esa innovación resuelve problemas sanitarios frecuentes y contribuye, al mismo tiempo, a una utilización más eficiente de los recursos disponibles.
Por ello, la innovación debe ir acompañada de modelos de compra innovadores. Uno de los grandes retos actuales es precisamente la capacidad de ser creativos, dentro del marco normativo y legislativo vigente, para impulsar una compra basada en valor, en la que el precio no sea el único factor determinante y permita poner a disposición de los profesionales sanitarios aquellas innovaciones que generan impacto clínico significativo.
¿Cómo puede una empresa global como Johnson & Johnson colaborar de forma más efectiva con los sistemas públicos de salud para mejorar el acceso a tratamientos y tecnologías médicas?
Uno de los ámbitos que promovemos de manera constante, y al que dedicamos recursos sostenidos, es la formación de los profesionales sanitarios y de los gestores del sistema de salud. Más allá de la innovación tecnológica y de poner nuestras soluciones a disposición del mercado, uno de nuestros principales objetivos es impulsar programas formativos que no solo aborden el uso adecuado de los dispositivos, sino también el correcto enfoque del procedimiento y su contexto clínico y organizativo.
Abogamos por un modelo de salud basada en valor y colaboramos con entidades como SEDISA y FENIN para avanzar en su implementación, con foco en resultados en salud, calidad, eficiencia y sostenibilidad. En este marco, estamos reforzando iniciativas formativas específicas sobre acceso y compra basada en valor dirigidas a gestores sanitarios, que aportan una visión integral del impacto de la innovación.
Estas iniciativas ofrecen una perspectiva orientada a la gestión del impacto global de la innovación, más allá del beneficio clínico aislado, y ponen de manifiesto cómo la reducción de complicaciones se traduce en una mayor eficiencia operativa del sistema sanitario, optimización de recursos y sostenibilidad de la inversion. En conjunto, estos esfuerzos formativos facilitan una toma de decisiones basada en datos y evidencia, y contribuyen a acelerar la adopción y el acceso a tratamientos y tecnologías médicas de alto valor.
Johnson & Johnson suele destacar el compromiso con los pacientes, los profesionales sanitarios y la sociedad. ¿Cómo se traducen estos valores en decisiones y proyectos concretos dentro de la compañía?
Nuestro CREDO constituye la brújula que guía los valores y las acciones de todos los profesionales de Johnson & Johnson. Ya en su primer párrafo se establece con claridad que nuestra principal responsabilidad es hacia los pacientes, así como hacia su entorno sanitario y familiar. En línea con este compromiso, y más allá de nuestros esfuerzos en investigación, desarrollo e iniciativas formativas, estamos apoyando de manera proactiva —mediante recursos y estrategias concretas— proyectos centrados en el acceso oportuno a soluciones terapéuticas en patologías complejas que presentan importantes barreras de acceso, como la obesidad grave y la detección precoz y sistematizada del cáncer de pulmón.
En el ámbito de la obesidad grave, colaboramos con un grupo multidisciplinar que aborda de forma integral cada eslabón del proceso asistencial de la persona con obesidad, con el objetivo de construir una propuesta estructurada de flujo asistencial (patient pathway). Esta iniciativa busca estandarizar la atención y reducir la elevada variabilidad existente en la práctica clínica. Como resultado de este trabajo, hemos respaldado la publicación del artículo “Optimizando los enfoques sanitarios para las personas con obesidad grave en España: una propuesta estratégica de acceso del Grupo de Trabajo en Obesidad Grave”, concebido como una hoja de ruta para la optimización de los circuitos asistenciales regionales y nacionales en el manejo oportuno de esta enfermedad.
Asimismo, estamos apoyando el piloto nacional CASSANDRA, liderado por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), cuyo objetivo es la detección temprana del cáncer de pulmón mediante tomografía computarizada de baja dosis en fumadores y exfumadores de alto riesgo, integrando la deshabituación tabáquica como parte del proceso asistencial. En este proyecto participamos como socios estratégicos, aportando recursos y apoyando el desarrollo del análisis económico que sustenta su viabilidad y su potencial impacto en el sistema sanitario.
De cara a los próximos años, ¿qué objetivos o prioridades estratégicas considera clave para que Johnson & Johnson siga contribuyendo al avance de la sanidad?
De cara a los próximos años, una de las prioridades estratégicas clave para Johnson & Johnson es seguir impulsando un modelo de sanidad basado en valor, que sitúe a los pacientes en el centro y permita mejorar de forma sostenible los resultados en salud, la eficiencia del sistema y la utilización responsable de los recursos públicos.
En este marco, es prioritario avanzar en el acceso equitativo y ágil a la innovación, colaborando estrechamente con administraciones, gestores y profesionales sanitarios. Para ello, seguiremos promoviendo iniciativas de acceso y compra basada en valor, así como programas formativos dirigidos a decisores, que faciliten una toma de decisiones basada en evidencia científica, datos del mundo real y criterios clínicos, económicos y organizativos.
Otra línea estratégica fundamental es el aprovechamiento responsable del dato, la digitalización y la inteligencia artificial, pilares clave para optimizar los procesos asistenciales, avanzar hacia sistemas sanitarios más resilientes y apoyar la evaluación y adopción de tecnologías médicas de alto valor. En este sentido, defendemos el desarrollo de un marco regulatorio flexible y predecible, alineado con iniciativas como el Espacio Europeo de Datos Sanitarios, que fomente la innovación garantizando al mismo tiempo la protección de la privacidad y la propiedad intelectual.
Por último, Johnson & Johnson mantiene un firme compromiso con la colaboración público?privada, la sostenibilidad medioambiental y el desarrollo del talento sanitario, convencidos de que solo a través de alianzas sólidas y de largo plazo es posible avanzar hacia una sanidad más innovadora, eficiente y preparada para afrontar los grandes desafíos en salud, especialmente en áreas como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y otras patologías crónicas de alto impacto.
¿Cómo valora la actividad que realiza IDIS?
IDIS desempeña un papel relevante como espacio de diálogo entre los distintos actores del sistema sanitario, aportando una visión de conjunto de los recursos disponibles y promoviendo marcos de colaboración que, a través de análisis rigurosos y un enfoque integrador de la aportación de la sanidad privada, contribuyen a reducir ineficiencias, mejorar la continuidad asistencial y avanzar hacia un sistema más eficiente, sostenible y centrado en el paciente.