La tecnología sanitaria innovadora constituye un elemento esencial en la actividad diaria de cualquier sistema sanitario. Basta poner un pie en un hospital para corroborar el papel determinante que desempeña no solo en la prestación de una atención sanitaria de calidad, sino también en la organización y gestión eficiente de estos centros. Gracias a la innovación tecnológica, los pacientes cuentan con mejores diagnósticos, tratamientos y seguimiento de sus enfermedades.
El reto es seguir mejorando los estándares de excelencia asistencial, es por ello que desde el Sector de Tecnología Sanitaria tratamos de favorecer una integración ágil de la innovación tecnológica y promover la compra basada en valor como el mecanismo más directo para lograr este propósito. Un enfoque aplicable tanto en la sanidad pública como en la sanidad privada, porque hacer accesible la tecnología sanitaria de mayor calidad a los pacientes es una responsabilidad tanto del ámbito público como privado.
En nuestro 32º Encuentro Anual del Sector de Tecnología Sanitaria celebrado recientemente en Madrid reunimos a destacados líderes de la sanidad privada para conocer cómo abordan la incorporación de innovación tecnológica y qué esperan (necesitan) de la misma. Y fue claro el mensaje: la innovación tecnológica es sinónimo de “reputación” y de “valor diferencial” de la cartera de servicios y prestaciones que ofrecen a sus usuarios. Son los propios gestores los que identifican más ventajas al recordar, por ejemplo, que disponer de un parque tecnológico modernizado es “determinante” para dar respuesta a la creciente demanda asistencial, atraer talento profesional en sus centros y optimizar recursos.
De igual manera que ocurre con el proceso de modernización del parque tecnológico en el sistema sanitario público, el ámbito privado también requiere de una apuesta decidida por la incorporación de innovación, con inversiones y planes que hagan realidad la necesaria renovación de equipamiento. En todas estas estrategias, se puso de manifiesto la necesidad de contar con la opinión de los profesionales de sus centros y contemplar en ellas las tecnologías disruptivas que ya están transformando la Sanidad, como la inteligencia artificial.
También se puso énfasis en que las gerencias y equipos de contratación deben ser capaces de medir el impacto real que genera la innovación en la calidad asistencial y resultados de salud obtenidos en sus centros.
En definitiva, fue una gran oportunidad de escuchar el compromiso de la sanidad privada con la innovación tecnológica para que siga consolidándose como lo que ya es: una palanca estratégica en la sanidad privada y en la sostenibilidad de estas organizaciones.