Martes, 27 de enero de 2026   |  Número 187
¿Y si los centenarios fueran los nuevos septuagenarios?
José Fernández acaba de cumplir 104 años y mantiene parámetros e indicadores de salud de una persona de 70
José Fernandez preparando su cumpleaños.

La aportación de una residencia para personas mayores a una longevidad productiva, exitosa y con calidad de vida contribuye al bienestar personal y colectivo, y por extensión, al conjunto de  una sociedad  en cambio. Ballesol es un ejemplo.  Centros donde darle vida a los años. Historias de centenarios. La de José Fernández Hernández es una de ellas.

El pasado 16 de Enero cumplió 104 años. Convirtiéndose así en uno de los hombres más longevos de España, teniendo en cuenta que sólo el 17,8% de las personas centenarias son hombres. Esta condición le ha convertido en testigo de tres guerras ( La del Rif hasta 1927, la Guerra Civil Española 1936-1939 y la Segunda Guerra Mundial 1939-1945) varias crisis, hambrunas, haber vencido al COVID... “la resiliencia de los resistentes” como define Sacramento Pinazo Hernandis, Doctora en Psicología por la Universidad de Valencia y Directora del Grupo de Investigación BestAging ( Intervención psicosocial en los cuidados y envejecimientos en el ciclo vital).

“Como si fuera un septuagenario en la etapa de la prevejez, viviendo como mandan los cánones, obedeciendo y sin dispendios,” se define José, residente en Ballesol Latina,  para contar con  detalle la prueba física del “Sit-to-Stand Test” o prueba de levantarse y sentarse que realizó con 95 años en el hospital Clínico de Madrid. Este indicador de longevidad lo superó sin apoyarse en ningún momento, de manera repetida en menos de 30 segundos y demostrando un equilibrio y flexibilidad perfectos.  “Sufro una degeneración macular que me afecta notablemente a la visión, pero yo estoy aquí por los años, no por una enfermedad”, recuerda que le dijeron los médicos. Por eso sostiene una lupa con la que ha creado muchas de las 150 obras pictóricas con acuarela, pastel y carboncillo que espera exponer próximamente en este centro residencial Ballesol.

30 años menos

Esa es la edad que física y cognitivamente tiene José. No es la primera que tiene que mostrar su carnet de identidad. Lo hace orgulloso ante la incredulidad de los profesionales del centro. Testigos de una combinación de parámetros biológicos, sociales y funcionales dignos de estudio. “Físicamente está más cerca de llegar a los 110 años porque sus capacidades funcionales son envidiables, ya que hace pedales, poleas, escaleras con rampa”. Y lo hace con la edad de una persona de 70 años , apunta el equipo de fisioterapia de la residencia.

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